Resurrección de Nuestro Señor

La vida que gana

Image: Mikhail Nesterov, Detail from "The Empty Tomb," 1889 via WikiArt.

April 5, 2026

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Comentario del San Mateo 28:1-10



[¿Buscas un comentario pascual sobre el relato de la resurrección según San Juan 20:1–18? Véase este comentario por Lizette M. Acosta.]

Uno de los planteamientos que hicimos en el comentario sobre el capítulo 21 es que, a través de su evangelio, Mateo busca mantener en tensión y enfrentados lo político y lo religioso. Mateo mantiene este enfrentamiento de manera pública—conversaciones con sus discípulos, encuentros con autoridades cívicas, militares y religiosas y acciones milagrosas que ocurrían principalmente a la vista de otros.

De los enfrentamientos más cruentos entre lo político y lo religioso en los evangelios, la pasión y muerte de Jesús es uno de los principales. En los eventos que ocurrieron antes de la lección que nos ocupa, es ineludible el encontronazo de lo político y lo religioso. Las consecuencias de estos eventos, además de políticas y religiosas, son teológicas. El capítulo 28 de Mateo nos ubica en la mañana después de tres días de juicio, flagelo, tortura y ejecución de Jesús.

Encuentro del poder divino y del poder temporal

Aunque ninguno de los evangelios narra cómo sucedió la resurrección del Señor, Mateo, en su evangelio, incluye lo que parecen ser hechos que ocurrieron en simultáneo y que poco a poco se encuentran en la narración.

Dos mujeres, ambas llamadas María, salen temprano a visitar al sepulcro (v. 1) buscando a Jesús, el que había sido crucificado (v. 5).

Mientras las mujeres van camino a la tumba, ocurre un terremoto y llega desde el cielo un ángel de aspecto asombroso que remueve la piedra de la tumba y se sienta sobre ella (v. 2). Nótese que según el final del capítulo 27, Mateo narra un detalle que solo él incluye, el hecho de que la autoridad civil romana, arengada por líderes del templo en Jerusalén, no solo vela por el entierro de Jesús, sino que cierra y sella la tumba y deja soldados vigilándola.

Acto seguido, los soldados que estaban vigilando la tumba, al ver al ángel, temblaron de miedo y “se quedaron como muertos” (v. 4).

Yo pienso que este es el momento culminante de los encontronazos entre lo político y lo religioso que son parte narrativa de Mateo. Desde mi punto de vista, el interés de los líderes del templo no era teológico ni religioso. El interés de aquellos sacerdotes era mantenerse como parte de la gerencia de la colonia. Hago este planteamiento con el propósito de ser claro y crítico respecto de las maniobras de control imperial desde Roma y de cómo animaba la división de clase e influencia sociocultural para controlar sus colonias de manera efectiva. Es importante tener esta perspectiva de la historia porque por milenios se ha acusado “a los judíos” de haber matado a Jesús y, aún en nuestro tiempo, se sigue cayendo en el antisemitismo. Quienes ejecutaron a Jesús tenían interés en preservar su influencia y control político, el gobernador romano y los reyes y sacerdotes judíos que le servían como vasallos.

Los encontronazos de lo religioso y lo político en Mateo llegan a su punto culminante en esta escena en la que se encuentran los servidores de lo divino y los servidores de la muerte. Mateo en deja claro que quienes sirven a los intereses mortales siempre llevan las de perder se enfrentan a quienes sirven a los intereses divinos.

El interés divino es vida. Lo que da vida no llega en incrementos, sino abundantemente.

El interés de lo mortal es extraer todo lo que se ha determinado como valioso de la manera más eficiente que sea posible y sin importar la marginación, el sufrimiento, el dolor y hasta la muerte que sean necesarios en ese proceso de extracción.

Este encontronazo trasciende lo político y lo religioso. Se mueve a lo divino y lo temporal o mortal. Se manifiesta en el poder de la vida y el interés de la muerte.

Pero no hay lucha que valga. Ante el poder de la vida venida desde el cielo, que busca restaurar la relación de lo divino con lo humano (y a su vez las relaciones entre humanos), los agentes del egoísmo, del poder y de la extracción que solo dejan muerte a su paso, no tienen manera de luchar. La vida siempre triunfa y es capaz de levantar hasta lo que se muere.

Temor, gozo y fe

Mateo no lo dice, pero me pregunto si estas historias no solo fueron simultáneas, sino que también fueron vistas por María Magdalena y la otra María. Y es que el evangelio no es una obra de teatro que nos da instrucciones de cómo se van moviendo la narrativa y el espacio.

Después de la aparición de un ángel asombroso y de que los soldados imperiales “se quedaron como muertos,” el ángel, como en acto seguido, se dirige a las mujeres.

Lo primero que quisiera preguntar es, ¿por qué el ángel pensó que las Marías tenían temor? El verbo en griego que traducimos como “temer” en los vv. 5 y 8 también se podría traducir a “sorprender” o “maravillar.” ¿Temieron aquellas mujeres o se maravillaron o sorprendieron? Hago las preguntas porque se pueden ofrecer líneas docentes u homiléticas distintas según cómo se traduzca el verbo.

La pregunta es particularmente relevante en el v. 8. Mateo dice que las mujeres se fueron “con temor y gran gozo.” Yo pienso que maravilla o sorpresa irían mejor de la mano con el gozo que “temor.” Aunque la manifestación del temor, la maravilla o la sorpresa a veces se sientan similares, no son lo mismo. Cada una de estas opciones podría provocar una reacción distinta. Si salieron con gozo a dar la noticia, ¿también sintieron temor?

Y cuando Jesús se le apareció a las Marías cuando iban a dar las nuevas a los discípulos, su saludo no fue “no teman.” Tampoco les preguntó cómo estaban ni compartió el saludo de la paz. Lo que les dijo, en mi traducción de lo que la versión Reina Valera 1995 expresa con la palabra “¡Salve!,” fue: “Hola. ¡Qué bueno verlas gozosas!”

Tiene que ser en Galilea

Concluyo recordando algo que planteé en el comentario sobre Mateo 21 respecto de la aproximación al poder y las divisiones geográficas, étnicas y hasta nacionales que creamos para imaginarnos que podemos estar más cerca del poder, de los romanos en el siglo I y del “blanquismo” supremacista en el siglo XXI.

Quienes buscaban mantener gerencia de la colonia vistiéndose de reyes y sacerdotes a costa de la dignidad de sus compatriotas y correligionarios no podían concebir que la salvación viniera por un judío de Galilea.

Pero Jesús nos llegó de la Galilea de los Gentiles. Y resucitado, sus seguidores no lo verían en Jerusalén. Todo volvería a comenzar en aquel rincón del mundo mediterráneo menospreciado que preferían olvidar. Desde Galilea empezó Jesús su ministerio. Y desde Galilea comenzaría a practicarse y a expandirse el mensaje de que la vida siempre va a ganar y de que podemos vivir esa vida abundante en el ahora y aquí. El mensaje iniciado en el testimonio, la voz y las manos de las mujeres que con gozo vieron primero al maestro resucitado.

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Photo by Jon Tyson on Unsplash; licensed under CC0.

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