Vigésimo primer domingo después de Pentecostés

La venida del Hijo del Hombre en el presente

Luke 19:4
So [Zacchaeus] ran ahead and climbed a sycamore tree to see him. Photo by Kevin Young on Unsplash; licensed under CC0.

November 3, 2019

View Bible Text

Comentario del San Lucas 19:1-10



La venida del Hijo del Hombre en el presente

Literariamente, este texto es parte de la historia de un viaje y contiene una historia de controversia, un dicho sapiencial y posiblemente una historia de milagro. La historia de un viaje es la estrategia narrativa elegida por Lucas para dar marco a los relatos que van desde 9:52 hasta 19:45.  Estos materiales son conocidos como la gran inserción que hace Lucas al relato del viaje que Marcos narra de Galilea a Jerusalén.

En el transcurso del viaje que nos presenta Lucas, Jesús llega a Jericó (v. 1), que es uno de los caminos para llegar a Jerusalén, el destino final del viaje. Jericó le recuerda a un/a lector/a competente los relatos de la conquista de la tierra y el hecho de que aquí fue donde comenzó la entrada a la tierra de la promesa (Josué 6). Además, Jericó ya ha sido mencionada en la historia del buen samaritano (10:30) y siguiendo a Marcos, Lucas ha mencionado a Jericó en la historia del ciego (18:35). Editando a Marcos, Lucas añade la historia de Zaqueo dentro del tema del llamamiento de los recaudadores de impuestos como personajes positivos en el relato (5:27; 18:10).

La historia de controversia comprende la mayor parte del material. Consiste en el llamamiento de Zaqueo, la querella de los que murmuraban, que son descritos como “todos” (v. 7), y el dicho de Jesús de que la salvación ha acontecido “hoy” y que el recaudador de impuesto es hijo de Abraham (v. 9). Esta historia de controversia tiene un subgénero al interior de la misma, que es una historia de llamamiento: Jesús llama a Zaqueo a que baje del sicómoro y le dé hospedaje (v. 5). Pero va mucho más allá, porque ante el escándalo de la relación que entabla Jesús con un recaudador de impuestos,  que además es jefe de los recaudadores de impuestos y rico, Zaqueo plantea en tiempo pasado (en el idioma griego original el tiempo es un aoristo gnómico, esto es, una resolución tan fuerte sobre el futuro que se cuenta como si ya hubiera pasado), que dará la mitad de lo que tiene a los menesterosos (en el original griego es ptochos, no penetes; por lo tanto, no es a los pobres, sino a los destituidos sociales), y pagará cuatro veces a todo aquel a quien le hubiera robado (Ex 22:1). Nótese además que el repudio a la falta de honor de Zaqueo que lo inhabilitaría para ser anfitrión de Jesús es el equivalente del rechazo y los obstáculos que encontramos en las historias de llamamiento más emblemáticas del Antiguo Testamento (Is 6:5; Ex 3:11; Jer 1:6).             

Para comprender el relato hay que mirar los relatos previos y los relatos posteriores y cómo este orden narrativo le da un significado particular. El capítulo 18 tiene varios temas que se vinculan con el relato que aquí nos ocupa. El relato de Lc 18:9-14 acerca del publicano sirve de antecedente literario a nuestro relato, lo mismo que el relato de los niños de 18:15-17, porque un niño en la antigüedad era una no-persona, igual que Zaqueo, que por ser un colaborador con el imperio romano también era considerado como una no-persona. El relato acerca del joven rico de 18:18-30 es fundamental, por cuanto Lucas difiere de Marcos. Para Marcos 10:17-31 es imposible, a no ser que sea como un milagro divino, que un rico entre en el reino de Dios. Lucas tiene otra forma de ver el asunto. Zaqueo le sirve como modelo de un rico que entra al reino de Dios, porque está dispuesto a la distribución de riquezas que será un gran tema en Hechos (2:45ss; 4:34-5:11). La historia del ciego en Jericó (Lc 18:35-43) forma un díptico con nuestro relato. Mientras que el ciego es un paupérrimo salvado por Jesús (Lc 18:42), Zaqueo es un pecador fuerte y colaborador con Roma también salvado por Jesús (Lc 19.9-10).

El relato comienza con el nombre del personaje principal, Zaqueo, que significa el justo, puro, inocente. Este nombre aparece en II Macabeos 10:19 como el nombre de uno de los militares de la guerra contra Antioco Epifanes IV en el siglo 2 a. C. El nombre es una ironía literaria, porque en nuestro relato se trata de un pecador fuerte. Por lo pronto porque es rico en una sociedad de producción limitada. En la antigüedad, en una sociedad de honor y vergüenza, los ricos eran vistos como personas desvergonzadas y sin honor, porque ante la escasa producción, sólo podían ser ricos si se habían adueñado de la producción de otras personas. Zaqueo es recaudador de impuestos y jefe de estos. En Lucas, siguiendo a Marcos y a la tradición judía, un recaudador de impuestos para Roma era un apátrida. Le quitaba al pueblo lo que Dios le había dado para dárselo en vez a Roma después de quedarse con una porción para sí mismo.  

Zaqueo procuraba ver quién era Jesús. Tenía varios impedimentos. Primero, “la multitud” (en el original griego joclos) estaba metida en el medio. Segundo, era pequeño de estatura. En la antigüedad, la altura de un hombre indicaba su valor. Si un hombre era pequeño de estatura era tenido en menos. Zaqueo, no obstante, supera los escollos, trepándose a un árbol de sicómoro, para poder ver a Jesús. Pero nuevamente Lucas nos presenta una ironía. Es Jesús quien mira hacia arriba, ve a Zaqueo (Pr 15:3; Sal 34:15) y le llama por su nombre. En este momento, la historia se convierte en una historia de llamamiento, pero también de controversia, porque Zaqueo trae deshonor a Jesús.

El llamamiento de Jesús a Zaqueo requiere la hospitalidad de Zaqueo. Jesús le llama para quedarse en su casa. El texto dice que Zaqueo descendió del árbol de prisa y recibió con gozo a Jesús.1  

El v. 7 plantea el pleito en el relato. “Todos” murmuraban contra Jesús por haber ido a quedarse en casa de un pecador. Zaqueo pone a Jesús en un problema de pérdida de honor. ¿Qué hará? La situación se convierte en una oportunidad. Como dijimos arriba, con su respuesta Zaqueo se convierte para los/as lectores/as en un modelo de un pecador fuerte que se arrepiente y que es transformado por el encuentro con Jesús.

La respuesta de Jesús ante la transformación de Zaqueo es que “hoy,” en ese día, había llegado la salvación a la casa de Zaqueo. Este tema del presente de la salvación aparece en otras partes en Lucas (2:11; 4:21; 23:43). El “hoy” de nuestro relato está en relación a la palabra inicial de Jesús de que “hoy” era necesario que él se quedara en casa de Zaqueo (v. 5). Con esto, Lucas ha resuelto el problema del retraso de la parusía. No hay que esperar a que Cristo venga para la salvación; la misma puede ser en el presente.

Contrario a lo que era común en el contexto judío y cristiano en el tiempo de Lucas, un pecador por antonomasia ha mostrado con su transformación que es hijo de Abraham. La salvación consiste, pues, en ser recogido en la comunidad salvífica del pueblo de Dios de todos los tiempos.

El dicho final del v. 10 resume todo el relato. Si en Lc 17:22ss se había planteado el tema de la venida escatológica del Hijo del Hombre, ahora se aclara que esa figura ya está presente, haciendo la obra salvífica. El hijo del hombre no solo viene, sino que vino para buscar y salvar lo que se había perdido (Lc 15:32). Zaqueo es un ejemplo maravilloso de la salvación que está aconteciendo en el relato y en la vida de los/as lectores/as.


Nota:

1. Véanse también Lc 1:14; 2:10; 8:13, 40; 10:17; 15:7, 10; 24:41. De las 79 veces en que aparece el término gozo en el Nuevo Testamento, 11 corresponden al evangelio de Lucas.