< August 21, 2016 >

Comentario del San Lucas 13:10-17

 

El Texto en su Mundo Bíblico

De los cuatro evangelios canónicos, Lucas es el que narra más historias de mujeres. Gracias a Lucas sabemos, por ejemplo, que Jesús tenía una tía llamada Elisabeth, o que había una profetisa llamada Ana que estaba siempre en el templo, proclamando sin cesar la buena nueva de la llegada de Jesús. También por Lucas hemos aprendido que entre los seguidores de Jesús había varones al igual que mujeres. Particularmente el evangelista nos habla de un grupo de mujeres a quienes Jesús había sanado y que ahora viajaban con él, de ciudad en ciudad, subvencionando y colaborando con su ministerio. Sin lugar a dudas, con estas historias previas como referencia, podemos decir que el pasaje para el día de hoy—la historia sobre la mujer encorvada—forma parte esencial del imaginario social de Lucas. Es decir, para Lucas la forma de concebir y entender a Jesús y su misión es desde una perspectiva inclusiva; es una cosmovisión del reino en la que mujeres y hombres—por igual—son restaurados y llamados a seguir a Jesús.

Para que no quepa duda de que la inclusividad es esencial para Jesús y su ministerio, Lucas organiza el contenido de su evangelio de modo tal que sus lectores lo perciban claramente. En este caso, hablando de la inclusividad de género (una entre varias en Lucas), el evangelista intercala historias de hombres y mujeres en las que vemos cómo la gracia de Dios se derrama por igual sobre sus hijas e hijos. Así por ejemplo, vemos en el capítulo 1 cómo el ángel Gabriel se aparece por igual a un hombre y luego a una mujer, Zacarías y María, para anunciar dos nacimientos especiales. Luego, en el capítulo 2, los ancianos Simeón y Ana son participes de la presentación de Jesús en el templo. En el capítulo 3, tenemos a la pareja adversaria de Herodes y Herodías. En el capítulo 4, un hombre endemoniado y la suegra de Pedro reciben sanidad. Luego un centurión y la viuda de Naín reciben un milagro en el capítulo 7. Más adelante, aprendemos los nombres de algunos de los varones (6) y mujeres (8) que seguían a Jesús. Después de otras cuantas historias de hombres y mujeres que interactúan con Jesús, llegamos a la historia de la mujer encorvada del capítulo 13, sanada en sábado igual que el hombre hidrópico del capítulo 14.

Para entender mejor la historia de la mujer encorvada necesitamos leerla a la par con la historia del hombre hidrópico. En la primera historia, Lucas nos dice que era sábado y que Jesús estaba enseñando en la sinagoga. Según parece, lo hacía a diario. La segunda historia también sucede en sábado, pero el espacio cambia; ahora vemos a Jesús como huésped en casa de un gobernante fariseo. Al parecer, ha sido invitado a comer con un grupo de ellos, y hay varios espectadores presenciando el evento. En el capítulo 13, Jesús está enseñando en la sinagoga y ve entre la congregación a una mujer encorvada. Sin más preámbulo, Jesús la llama y le declara que es libre de su enfermedad. No sabemos si ella va hacia donde él estaba o si él se acerca a ella; el caso es que él pone sus manos sobre ella y la libera de su enfermedad. Lo que queda claro es que la interrupción del servicio con un milagro de sanidad molesta al alto dignatario de la sinagoga. Al parecer, los milagros no estaban incluidos en el programa del sábado, y el dignatario le anuncia a la congregación que para la próxima vez, si quieren ser sanados, se presenten a los servicios de entre semana. Aunque le molesta la acción de Jesús en sábado, el dignatario reprende a la gente; no a Jesús. El dignatario reconoce que no es posible detener el poder sanador de Jesús, pero limita a la gente para que no le cambien el programa del sábado y busquen sanidad durante la semana, lo cual indica que Jesús estaba siempre presente y listo para dar sanidad. Jesús reacciona ante la reprimenda hipócrita del dignatario y le hace ver que la necesidad de sanidad no puede programarse: si somos capaces de compadecernos de los animales que necesitan tomar agua en sábado, ¿cómo no vamos a compadecernos de los seres humanos que necesitan salvación y salud aun en los momentos que nos parecen inoportunos? En el capítulo 14, Jesús se percata del hombre hidrópico, pero, como está en casa de su invitado, antes de hacer el milagro, les pregunta a los comensales si es correcto sanar en sábado. Como los fariseos saben bien que Jesús aprecia más la vida del ser humano que el sábado, se quedan callados y contemplan cómo Jesús toca al hombre, lo sana, y lo despide. La historia termina con un comentario similar al que Jesús formula después de declarar libre de su enfermedad a la mujer encorvada, en el que destaca que la compasión que se extiende para el cuidado de los animales en sábado debiera ser la misma, y aún más, para cuidar de los seres humanos. Lo interesante es que en la segunda historia, en lugar de mencionarse a un asno y a un buey, se habla de un hijo1 y un buey.

Por si quedaba duda de la visibilidad social de la mujer en el primer siglo, Lucas nos muestra cómo Jesús sana a una mujer en medio de la sinagoga y no en su casa, y a un hombre en un espacio privado y no en uno público.

El Texto desde Nuestra Realidad

¿Cuántas veces nuestros programas, liturgias y planes para celebrar algún servicio especial se han interpuesto a las necesidades más vitales de la comunidad/iglesia?

¿Por cuánto tiempo más continuaremos excluyendo de nuestras iglesias, de los puestos de liderazgo, y/o de la ordenación al ministerio, a aquellas personas que no cumplen con el modelo humano exclusivista que nos hemos forjado del ministerio y del reino de Dios? ¿Por qué nos cuesta tanto apreciar y celebrar la inclusividad del amor y poder de Dios que es tan evidente en el evangelio de Lucas?

Las corporaciones deben estar al servicio de los seres humanos; no los seres humanos al servicio de aquellos pocos que operan las instituciones. ¿A quién beneficia el sistema de salud de los EEUU?

¿A qué acción nos llaman estas historias como sociedad de consumo en los Estados Unidos cuando en el 2015 hemos invertido poco más de 60 billones de dólares en nuestras mascotas, mientras que todavía hay gente que muere de hambre en las calles de nuestras ciudades? Si invertimos tantos recursos en nuestras mascotas, ¿no debiéramos invertir aún más en nuestros semejantes?

El Texto para la Predicación

El poder sanador de Jesús/Dios está siempre disponible; no podemos limitar ni domesticar la gracia de Dios para que opere según nuestros planes.

La gracia de Dios se derrama por igual para hombres y mujeres; para quienes son iguales a nosotros y nosotras y para quienes son diferentes. El reino de Dios es más grande que las cuatro paredes de un templo.

Estemos atentos a la voz de Jesús que nos llama a sanidad, aun cuando tengamos que interrumpir otras actividades y eventos que demandan nuestra atención y que parecieran más importantes que nuestra salud integral.


 1. La versión Reina Valera 1995 habla de un asno y de un buey también en el capítulo 14, siguiendo el original griego del llamado “texto recibido,” pero la mayoría de las traducciones actuales tienen “hijo” y “buey,” siguiendo el original griego del llamado “texto crítico.”