< October 07, 2018 >

Comentario del San Marcos 10:2-16

 

Las lecturas del leccionario asignadas para los primeros tres domingos de octubre brindan la oportunidad de considerar y desarrollar el tema de la dinámica de poder en el nuevo hogar.

En los diálogos de Jesús con los líderes religiosos consolidados y los nuevos, se cuestiona el status quo tradicional de los sistemas sociales establecidos, particularmente en relación con las mujeres, los niños, los pobres y los marginados.

El capítulo diez de Marcos es un texto en el que Jesús les enseña a los discípulos, quienes representan el nuevo liderazgo religioso, sobre una nueva realidad que cambia las expectativas sociales, políticas y religiosas establecidas del día. Este capítulo puede considerarse como una nueva guía para el discipulado y la formación del liderazgo que puede ayudar a crear conciencia sobre la situación de las mujeres, los niños y los marginados debido a la riqueza o las diferencias de poder.

Elizabeth Struthers Malbon explica sobre este texto:

Continuando con el tema de una nueva visión de las relaciones de poder y la imagen de un niño, una larga sección de enseñanza es presentada en el capítulo 10. Se incluyen tres episodios educativos que tienen que ver con el hogar: matrimonio y divorcio, los niños, y la riqueza material.1

En los vv. 2-16, el tema del divorcio, que todavía es un tema difícil de considerar en las comunidades cristianas, enmarca el diálogo entre Jesús y los fariseos. La pregunta a Jesús en el v. 2 está destinada a subestimar su ministerio y a desafiar el liderazgo nuevo de sus discípulos. Sin embargo, la pregunta sirve también para clarificar la nueva realidad proclamada en su mensaje. Jesús vincula las suposiciones y procedimientos tradicionales defendidos por los fariseos con el antiguo liderazgo religioso, y aprovecha la oportunidad para enseñarles a sus discípulos sobre la igualdad entre mujeres y hombres.

Al argumentar en favor de la igualdad entre mujeres y hombres, Jesús hace referencia a la narración del Génesis: “Respondiendo Jesús, les dijo: ‘Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios’” (vv. 5-6).

Concretamente Jesús alude a Génesis 1:27: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Jesús lee esta narración del Génesis sobre la creación del hombre y de la mujer a la imagen de Dios de una forma inclusiva y la convierte en un punto de referencia clave para la igualdad de los hombres y las mujeres como seres humanos.

Ahora bien, cuando Jesús, al hablar con los fariseos, menciona la “dureza de los corazones” de los hombres (v. 5), probablemente se esté refiriendo a la incapacidad de estos hombres para ver el cambio evidente que había ocurrido en las relaciones de poder después de la creación.

Es claro en este capítulo que los discípulos no están convencidos acerca esta nueva enseñanza de Jesús sobre la igualdad de mujeres y hombres. Cuando vuelven a estar en la casa, en privado, necesitan confirmar las declaraciones públicas que ha hecho Jesús y le preguntan de nuevo sobre el divorcio (v. 10). Jesús no repite sus declaraciones públicas, sino que amplía la enseñanza, señalando que existen las mismas consecuencias para hombres y mujeres cuando cometen las mismas acciones y articulando la intención de equidad de Dios, que ya había sido concedida en la creación. Por otra parte, Jesús reafirma el derecho de las mujeres a divorciarse de sus maridos, con base en la igualdad descrita en el relato de la creación.

El énfasis en los vv. 11 y 12 demuestra que, en la visión de Jesús, hay igualdad en el proceso y que existen las mismas consecuencias para hombres y mujeres por la misma acción de divorcio y re-matrimonio: “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

Debe notarse que la afirmación de Jesús de que existía la posibilidad de que las mujeres se divorciaran de los hombres, era radical en el tiempo del Nuevo Testamento. Esta es una oportunidad para notar las grandes limitaciones de las mujeres y su condición inferior en la sociedad.

Infortunadamente, todavía hoy encontramos este tipo de limitaciones para la mujer en innumerables comunidades de todo el mundo. Las mujeres todavía tenemos muchas luchas pendientes en términos de justicia: acceso a la educación superior, salarios justos por el mismo trabajo, rechazo a la sumisión bajo algunas costumbres y tradiciones culturales y religiosas, etc.

La recopilación de estadísticas que comparan la educación superior, los salarios y los roles de liderazgo de hombres y mujeres podría ser una buena forma de transmitir hasta qué punto siguen en vigencia las suposiciones tradicionales que Jesús cuestiona en este pasaje. La cuestión de la equidad y la justicia que se aborda en estos pasajes sigue impactando a las mujeres en todo el mundo. Esta es una buena oportunidad para poner de relieve los elementos que forjarán autoestima para las mujeres jóvenes: reconocer las luchas de las generaciones anteriores de mujeres y afirmar la misión en favor de la justicia que están llamadas a asumir las mujeres en general.

Los vv. 13-16 iluminan aún más la enseñanza de Jesús. La intención de Dios en la creación no era solo que hubiera igualdad entre hombres y mujeres, sino también entre niños y adultos. La aclaración sobre la importancia de los niños y las niñas no solo es predicada por Jesús, sino que es vivida por él cuando los toma en sus brazos y los bendice en público. Jesús convierte a los niños y niñas en una prioridad y demuestra que son tan valiosos como los adultos.

Es relevante observar que niños y niñas tienen acceso a Jesús y a la nueva realidad proclamada en su mensaje. Los niños y las niñas pueden ver y sentir la presencia y las intenciones de Dios para la humanidad. Probablemente estén más cerca de Dios, pues son creaciones nuevas que no han aprendido a separarse/apartarse de Dios. Jesús identifica a los niños y las niñas como capaces de entrar a la presencia de Dios más fácilmente que los adultos. Amonesta a todos/as a que seamos como los niños y las niñas, con una forma diferente de vincularnos con el poder que nos proporcionará acceso a Dios y a la nueva realidad en Cristo.

Elizabeth Struthers Malbon señala que de acuerdo con este texto

Los hombres no deben ser valorados por encima de las mujeres en el nuevo hogar, Tampoco los niños deben ser menos valorados que los adultos. Jesús toma otra vez a unos niños en sus brazos, algo que era más común que hicieran las mujeres, y critica a los discípulos por mantenerlos alejados, como si estuvieran protegiendo el tiempo de Jesús para un trabajo más importante con los adultos. Cualquiera que quiera ingresar al reino de Dios debe recibirlo como un regalo, tal como lo haría un niño que no tiene poder, no como alguien que pretende ordenar a otros qué deben hacer.2


Notas:

1. Women’s Bible Commentary (Louisville: Westminster John Knox Press, 2012), en el Comentario sobre el Evangelio de Marcos, 487. Mi traducción.

2. Ibid. Mi traducción.