< December 25, 2017 >

Comentario del San Juan 1:1-14

 

Luz Navideña

En Génesis 1, Dios crea por medio de su palabra. Lo que dice se hace realidad: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra… Dijo Dios: ‘Sea la luz’. Y fue la luz” (1:1, 3). ¿Qué sería de la Navidad sin luz? Es la ocasión propicia para despliegues de luces por doquier: alrededor del arbolito navideño, la casa o el negocio. En Juan 1, el apóstol Juan usa como trasfondo el relato de Génesis para anunciar que el Hijo, el Verbo de Dios, por medio de quien todas las cosas fueron hechas, es la luz de los seres humanos que resplandece en la oscuridad. “En el principio era el Verbo… Todas las cosas por medio de él fueron hechas… la luz de los hombres… resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron” (vv. 1, 3, 5). Con el descenso del Verbo en la carne (v. 14), “la luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo” (v. 9). Con la venida de Cristo, llegó la luz a nuestras vidas. Llegó la luz navideña.  

Bajo la Luz o en la Oscuridad

El contraste entre la luz y la oscuridad nos presenta dos tipos de reacción a la venida del Hijo. Unos ven al Hijo con los ojos de la fe, y su luz los envuelve. Otros ven al Hijo con los ojos de la carne, y viven en la oscuridad. Así pues, el apóstol Juan usa el contraste entre la luz y la oscuridad para referirse a la distinción entre la fe y la incredulidad, entre quienes creen en el Hijo y quienes no creen en él. Quienes andan bajo la oscuridad no pueden ver a Cristo, “la luz verdadera que alumbra a todo hombre” (v. 9). “El mundo no lo conoció” (v. 10) y “los suyos no lo recibieron” (v. 11). Pero quienes han sido alumbrados/as con la luz “lo recibieron,” “creen en su nombre”, y son “hechos hijos de Dios” (v. 12) o “nacieron… de Dios” (v. 13). No cabe la menor duda de que la luz navideña ha llegado al mundo. La pregunta es si la luz será conocida y recibida, o si las tinieblas seguirán dominando nuestras vidas.

Dar a Luz

¿Qué beneficio trae consigo la luz? El apóstol Juan usa la imagen de un nacimiento para referirse a quienes son alumbrados/as por la luz. Quienes creen en el Hijo unigénito del Padre (v. 14) son “hechos hijos de Dios” (v. 12). No se trata de un nacimiento “de sangre, ni por voluntad humana, ni por voluntad de varón,” sino de un nacimiento espiritual, un nacer “de Dios” (v. 13) como nueva criatura por la fe en su Hijo Jesucristo. Pensemos por un momento en un nacimiento natural. Cuando la madre da a luz, la criatura pasa de la oscuridad del vientre a la luz de un nuevo mundo. De manera similar, nacer de Dios Padre por la fe en su unigénito Hijo es pasar de las tinieblas a la luz, de la ceguera espiritual a la fe, de la vieja creación a la nueva creación. Al darnos la fe para recibir la luz de su Hijo, Dios Padre nos da a luz, es decir, nos hace sus hijos e hijas.  

Predicando el Sermón

Mediante el uso de la imagen de la luz, el/la predicador/a puede introducir a los/as oyentes a la narrativa de la creación en Génesis 1 y la nueva creación en Juan 1. En ambos casos, Dios crea la novedad de la luz en medio de la oscuridad. En Génesis 1, “las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (v. 2) y luego vino el “sea la luz” por boca de Dios (v. 3). En Juan 1, el Verbo es “la luz de los hombres” que “resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron” (vv. 4-5). El/la predicador/a puede recordar a los/as oyentes el significado evangélico de los despliegues de luces navideñas. Todas estas lucecitas testifican de aquella Luz, el Hijo de Dios, quien por la fe en él nos rescata de las tinieblas y nos alumbra con su gracia, verdad y gloria (v. 14). La temporada navideña nos da la oportunidad de llamar a los hijos y las hijas de Dios a la fe de nuevo, para que así no actúen como si todavía fueran del mundo y vivieran en la oscuridad. Esto es importante dada la comercialización de la Navidad en el mundo que a menudo nos tienta a enfocarnos en los regalos y así nos distrae del verdadero significado de la Navidad, a saber, el recibimiento y conocimiento del gran regalo que Dios nos ha dado en la venida de su Hijo al mundo. Finalmente, el/la predicador/a puede usar la imagen del nacimiento para enseñar y proclamar a los/as oyentes el beneficio de la venida del Hijo al mundo. Dios el Padre nos ha dado a luz, es decir, nos ha llevado de la oscuridad a la luz, haciéndonos sus hijos e hijas espirituales por medio de la fe en su unigénito Hijo. Al darnos a luz, Dios Padre nos ha dado los ojos de la fe para ver, conocer y recibir a su Hijo como Luz de nuestras vidas.