< June 25, 2017 >

Comentario del San Mateo 10:24-39

 

Me parece que existen dos retos especiales al predicar sobre nuestro pasaje:

  1. Un problema de coherencia
  2. Un problema de popularidad

El problema de Coherencia

Mantener los vv. 24-39 juntos es algo difícil, pues cada una de las partes parecen solicitar atención por sí solas:

vv. 24-25: Los discípulos experimentarán los mismos obstáculos que Jesús, su maestro.

vv. 26-30: Los discípulos no deben intimidarse al predicar, ni sentirse menos.

vv. 31-33: Confesar a Jesús públicamente para ser confesado por Jesús ante Dios.

vv. 34-35: Jesús sería causa de enemistad aún en la familia.

vv. 36-39: Jesús espera lealtad de sus discípulos.

Cada una de estas partes podrían ser por sí solas el centro de nuestro sermón. Sin embargo, es posible mirar este texto como un todo que advierte sobre la realidad de los grandes obstáculos sociales al cumplir la misión de Jesús, por un lado, y por otro, como un texto que nos invita a descubrir una misión en este mundo por la cual vale la pena dar nuestra vida.

La realidad de la violencia en contra del evangelio de Jesucristo parece ser la nota más sonada en este pasaje. Jesús advierte sobre la realidad del miedo como arma del opositor contra la proclamación del reino de Dios, que Jesús asegura que se ha acercado. Tal miedo debe ser enfrentado, no con la valentía de quien busca pelear, sino con la valentía de quien busca afirmar y no callar. El evangelio de Jesús es una proclamación que debe ser escuchada, y si los oponentes buscan acallar a los discípulos, su compromiso debe ser el de afirmar, declarar, decir públicamente lo que saben que es verdad en Jesús.

Tales obstáculos deben ser claramente vistos como oposición al nombre de Jesús. Es Jesús la causa del rechazo. Es el mensaje de que el reino de Dios se ha acercado en la persona de Jesús lo que causa una reacción de parte de quienes preferirían que no hubiera tal manifestación. En nuestro pasaje, Jesús es insultado y resistido para que sus palabras no sean dichas, para que su nombre no sea confesado. Si bien Jesús es el Emanuel, el centro de la actividad de Dios en este mundo descrito por Mateo, cuando el mundo rechaza a Jesús, no solo rechaza a Dios, sino también a sus discípulos que lo proclaman. Nuestro pasaje se centra en Jesús, y muestra la realidad de que quien quiera ser su seguidor/a, tendrá que enfrentar obstáculos y sufrimientos. Jesús nos llama a quienes le seguimos a serle leales sobre toda otra relación humana que demande nuestra lealtad.

Véanse, por ejemplo, los dispersos pasajes que declaran que Jesús es acusado de ser usado por el príncipe de los demonios cuando sana a los enfermos o libera a los endemoniados (Mt 9:34, 10:25, 12:24). Jesús asegura en nuestro pasaje que los apóstoles sufrirían insultos paralelos. Seguir a Jesús y comprometernos con su misión es un reto a nuestra valentía.

El problema de Popularidad

El segundo problema que presenta nuestro texto para ser predicado es el de la popularidad. La realidad de Dios como Dios de amor, salvador, sanador y liberador es un mensaje bueno y digno de ser recibido por todos y todas. Pero este llamado a la misión cristiana que Jesús promueve es un llamado difícil, pues cuesta. Mateo 10 no es un llamado a gozarnos en la adoración en la iglesia, ni a cantar himnos alegres con el pueblo de Dios: es un llamado a poner nuestras vidas en riesgo por causa de la verdad, por causa del mensaje de Jesús, por causa de nuestra lealtad a Jesús mismo. En un mundo en que se busca la comodidad de vida que traiga placer y tranquilidad, muchos han decidido proclamar un evangelio fácil, de muy poco esfuerzo y sacrificio. Preferimos a un Jesús buenazo que nos ayude con nuestros problemas; no un Jesús que nos llame a dar nuestra vida por él.

Recuerdo que una de las cosas que me interesaron de Jesús y su evangelio cuando yo era joven fue precisamente la “militancia” de los cristianos y cristianas que conocí en la universidad. Había grupos de militancia política que desplegaban sus estandartes, distribuían sus libros o panfletos, y cantaban sus canciones de protesta. Pero también había grupos de cristianos y cristianas que se reunían, que distribuían literatura cristiana, que testificaban a quien quisiera oír que Jesús los/as amaba y que había muerto por sus pecados y que quería darles una vida nueva de propósito en Dios. Era una militancia santa; no estaban dispuestos/as a ser intimidados/as por el mundo político o académico de la universidad, sino que dejaban que el amor de Jesús venciera todo obstáculo. Me uní a ellos/as. Organizábamos conferencias, traíamos grupos musicales, buscábamos expertos para ayudarnos a enfrentar temas de actualidad, repartíamos tratados, usábamos nuestro arte visual o musical para proclamar a Jesús en un entorno que no siempre era hospitalario. Y eso atraía a muchas personas, pues no podían creer que estuviéramos dispuestos/as a soportar polémicas y disgustos con tal de compartir algo que esas personas notaban era importante para nosotros/as.

Pasajes como Mateo 10 animan a quienes no están satisfechos/as con vivir la vida en el status quo, sino que quieren vivir su vida bajo una misión poderosa, algo que sea más grande que sus propias vidas. Es un reto vivir esta vida cristiana. Y pienso que no hay mejor reto que seguir las pisadas de nuestro Señor Jesucristo. ¿Existe peligro en seguir a Jesús? ¡Sí, y muchos! ¿Valen la pena, el dolor y el sacrificio de seguir a Jesús? Nuestro pasaje contesta: “¡Si, y mucho!”   

Así, pues, nuestro pasaje nos exhorta a seguir a Jesús en su misión. Esto no va a ser fácil, y, como los apóstoles, enfrentaremos oposición. Pero creo vale la pena vivir y sufrir por Jesús en esta vida que Dios nos ha dado. Amén.