Todos los Santos

Una lectura nueva de un texto conocido

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November 1, 2026

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Comentario del San Mateo 5:1-12



Es muy probable que las personas asistentes a nuestras comunidades durante el Domingo de Todos los Santos estén familiarizadas con el pasaje de Mateo 5:1–12. En muchos países hispanohablantes, este y otros textos bíblicos hacen parte del “conocimiento general” dentro de una cultura religiosa impuesta hace más de cinco siglos. Incluso si quienes nos escuchan no acostumbran a participar regularmente de las actividades eclesiales, puede que sí sepan recitar, aunque en forma aproximada, alguna de las sentencias que encontramos en este pasaje, comúnmente llamadas “bienaventuranzas.” ¿Cómo podemos aprovechar esta familiaridad con el texto en nuestra predicación dominical? Y a su vez, ¿qué desafíos homiléticos nos presenta justamente ese aparente conocimiento?

El pasaje de Mateo 5:1–12 abre uno de los cinco grandes discursos que encontramos en este evangelio.1 Esta porción contiene una recopilación de enseñanzas y sentencias de Jesús que han sido agrupadas para dar un sentido de unidad y cohesión. Es probable que ese sentido fuera compartido por las primeras generaciones que escucharon de manera directa las enseñanzas del Maestro, aunque no haya sido necesariamente un sermón presentado en una sola ocasión ni de forma seguida o sin interrupciones. Abriendo ese primer discurso encontramos las bienaventuranzas. Su contenido establece el paradigma que regirá las enseñanzas encontradas hasta el final del capítulo 7.

En forma sencilla y a riesgo de simplificar demasiado su profundo contenido, podríamos afirmar que los capítulos 5 al 7 de Mateo orbitan alrededor de la enseñanza de que la irrupción del reino de Dios establece una nueva realidad. Esta nueva realidad brinda esperanza a los seguidores y las seguidoras de Jesús. Esa esperanza contradice las comprensiones de este siglo. En los versos propuestos para este domingo, esto es visto especialmente en cuanto que las condiciones desfavorables en este mundo no establecen la condición de felicidad, dicha o ventura. La proclamación hecha a lo largo del “Sermón de la Montaña” establecerá que tampoco se basa en las demandas de la Ley sino en el anuncio maravilloso de las buenas nuevas en Jesucristo.

En Mateo 5:1–12 fácilmente se identifican dos momentos. Una porción que sirve de introducción (vv. 1–2) y luego las 10 sentencias (vv. 3–12). Los versos 1 y 2 son también los que brindan un marco narrativo a toda la sección hasta 7:28. Las acciones allí enumeradas—1) ver las multitudes; 2) subir al monte; 3) sentarse; 4) estar rodeado de sus discípulos; 5) abrir su boca y enseñarles—son todas formas en las que se enfatiza el acento pedagógico que tienen los versos que componen el llamado “Sermón de la Montaña.”

Los versos 3 al 12 comparten una estructura similar en cada una de las 10 bienaventuranzas. Cada una empieza con la misma declaración, “Bienaventurados…,” que también puede ser traducida como “dichosos” o “felices.” Cada una continúa con la identificación de un grupo de personas: “los pobres en espíritu,” “los que lloran,” “los mansos,” “los que tienen hambre y sed de justicia,” “los misericordiosos,” “los de limpio corazón,” “los pacificadores,” “los que padecen persecución por causa de la justicia,” y finalmente, los que por causa de Jesús sean insultados, perseguidos y difamados. Cada una concluye con una afirmación orientada específicamente hacia el grupo mencionado: “de ellos es el reino de los cielos,” “recibirán consolación,” “recibirán la tierra por heredad,” “serán saciados,” “alcanzarán misericordia,” “verán a Dios,” “serán llamados hijos de Dios,” “de ellos es el reino de los cielos,” tendrán gozo y alegría.

Al proponer que durante la celebración dominical de Todos los Santos leamos Mateo 5:1–12, el leccionario nos ofrece una bonita oportunidad para enfatizar que en Cristo Jesús una nueva realidad ha sido inaugurada. Somos llamados y llamadas “dichosos/as,” “felices,” “afortunados/as.” En medio de las circunstancias adversas que rodean a los seguidores y las seguidoras de Jesús, su acción redentora consuela, anima y fortalece. Y al mismo tiempo, gracias al llamado que nos ha sido hecho, nuestras realidades son vistas desde otra perspectiva.

Además, la festividad de Todos los Santos nos permite reconocernos en compañía de todos aquellos y todas aquellas que nos han antecedido en la fe. Hay una dicha compartida con todos los santos y las santas que descansan en Jesús. Sus historias de vida están inscriptas en la misma alegría de la nueva realidad inaugurada por Cristo Jesús. Al recordar a nuestros hermanos y hermanas que han partido, lo hacemos con la convicción de que su fe descansó en aquel que anuncia dicha y alegría.

¿Qué trabajo extra requiere de nuestra parte la preparación del sermón este domingo? ¿Cómo podemos desafiar las ideas arraigadas en una cultura que aparentemente conoce el contenido de este pasaje?

Un primer aspecto podría ser enfatizar el carácter pedagógico que tiene toda la sección (capítulos 5 al 7) y específicamente esta porción (versos 3 al 12). ¿De qué manera necesitamos desaprender aquellas ideas que culturalmente han sido transmitidas y que nos han limitado a una comprensión escapista de la realidad y de la fe? ¿Qué ideas han sido legadas de generación en generación con un contenido que adormece nuestras conciencias?2

Por otro lado, valdría la pena identificar en qué formas contemporáneas se viven en nuestros pueblos las realidades de dolor, exclusión e injusticia que son denunciadas por Jesús. ¿Cómo somos llamados y llamadas a involucrarnos en la transformación de esas realidades? ¿Qué aspectos en nuestras sociedades actuales se asemejan a las condiciones en las que las primeras generaciones vivieron su fe? A su vez, podríamos resaltar cómo en la actualidad hombres y mujeres son inspirados por Dios, a través de la proclamación del evangelio, para desafiar de forma creativa las realidades que nos aquejan.

Finalmente, haríamos bien en identificar de qué manera en nuestros contextos locales Dios sigue actuando. ¿Qué está haciendo en las comunidades donde vivimos, en las escuelas y trabajos, en las iglesias? ¿Cómo sigue trastocando los poderes y estatus establecidos? ¿Qué anuncios nuevos traen dicha, consuelo y esperanza?

Demos gracias a Dios pues sigue irrumpiendo en nuestra realidad, trayendo vida y afirmando que somos felices, dichosos/as y bienaventurados/as.


Notas

  1. La mayoría de los comentarios considera que esos cinco grandes discursos pueden identificarse gracias a su contenido formal y a las marcas textuales que aparecen en la finalización de cada discurso. Compare Mateo 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; y 26:1.
  2. Por ejemplo, son comunes en mi país comprensiones acerca del carácter futuro de las bienaventuranzas en las que sólo se invita a sufrir con “paciencia,” pues en el cielo recibiremos recompensa y consuelo.
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