< January 27, 2019 >

Comentario del San Lucas 4:14-21

 

El Espíritu del Señor está sobre mí,

por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,

a pregonar libertad a los cautivos

y vista a los ciegos,

a poner en libertad a los oprimidos

y a predicar el año agradable del Señor (vv. 18-19).

Con estas palabras Jesús empieza su ministerio público según el evangelio de Lucas. (Vimos la semana pasada en Juan 2.1-11 el principio del ministerio de Jesús según ese  evangelio.)  Ese ministerio va a durar hasta el 9:51, que es cuando Jesús empiece su viaje a Jerusalén y sucedan los eventos de la Semana Santa y la Pascua.

El Espíritu Santo

El Espíritu santo, divino y poderoso establece y guía el ministerio de Jesús y el de la iglesia una vez que él haya subido al cielo.

Al principio de nuestro texto, Lucas nos dice que “Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea” (v. 14), que es donde José y María habían habitado antes de ir a Belén para el empadronamiento (2:1-5). A esta altura, ya hemos visto varias manifestaciones claves del Espíritu de Dios o del Espíritu Santo en la vida de Jesús en el evangelio de Lucas. Cuando el ángel anuncia a María que concebiría y daría a luz un hijo, ella responde que no conoce varón; entonces el ángel le dice que el Espíritu Santo vendría sobre ella, señalando así que el hijo sería Santo e Hijo de Dios (1:35). Luego, cuando Jesús fue bautizado y estaba orando, “descendió el Espíritu Santo sobre él;” entonces se oyó una voz del cielo que le dijo: “Tú eres mi hijo amado; en ti tengo complacencia” (3:21-22). O sea que el Espíritu Santo representa la presencia y santidad de Dios mismo.

Esa presencia y santidad también tiene poder divino, pues es precisamente ese mismo Espíritu quien le da a Jesús el poder para resistir las tentaciones del diablo. “Lleno del Espíritu Santo,” Jesús fue llevado por ese mismo Espíritu al desierto para el enfrentamiento diabólico (4:1-13). No ha de sorprendernos entonces que sea el Espíritu de Dios quien lance y dirija el programa teológico de Jesús.

Nuestro texto es una combinación de textos del profeta Isaías 61:1-2 y 58:6. Son buenas nuevas a continuación del anuncio del ángel a los (pobres) pastores en Lucas 2.10-11 que incluyen la promesa de aliviar los sufrimientos emocionales (quebrantados de corazón),1 físicos (cautivos), corporales (ciegos), y sociales (oprimidos). Jesús empezará a dar cumplimiento a este programa en el resto del evangelio de Lucas, y luego, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, el Espíritu Santo seguirá trabajando por medio de los apóstoles.

El concepto principal en esta visión es la libertad. Es el único concepto que se repite.

Ya hemos visto otro anuncio del plan divino en el evangelio de Lucas. En su cántico, el Magníficat, María dice que Dios “quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos” (1:52-53). Luego oiremos la palabra de Jesús en Lucas 6: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados” (vv. 20-21). Y esto: “Pero ¡ay de vosotros, ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre” (vv. 24-25). Para citar un ejemplo más de estas prioridades teológicas en el evangelio de Lucas, oiremos luego en el capítulo 16 la historia del rico y Lázaro. Las fuertes palabras de Jesús sobre los ricos y los pobres y el programa teológico y social de Dios por medio de Jesucristo en el poder del Espíritu Santo dan cumplimiento a la palabra del Magníficat y al sermón de Jesús del capítulo 6.

Temas y Preguntas hacia la Predicación Fiel Hoy en Día

En el último versículo de nuestro texto Jesús dice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (v. 21). El plan divino se ha cumplido en cuanto a que la voluntad de Dios se ha hecho manifiesta en las palabras del profeta Isaías y ahora de nuevo en la palabra de Jesús. O sea, el plan ha empezado y ha sido anunciado delante de la iglesia.

Preguntémonos sobre el efecto de este plan de Dios en el ministerio de la gente de fe y en la iglesia hoy.

El programa teológico-social de Espíritu de Dios trabajando por intermedio de Jesús compagina muy bien con varias promesas fundamentales de los Estados Unidos de América, sea, con el contexto en el cual vivimos nuestras vidas diarias en este país. 

La Constitución de los Estados Unidos fue escrita en parte para “asegurar para nosotros y para nuestra prosperidad los beneficios de la Libertad.”

La Campana de la Libertad americana que se encuentra en la ciudad de Filadelfia tiene una inscripción que incluye parte del texto de Levítico 25:10: “Pregonaréis libertad en la tierra a todos sus habitantes.”

En la promesa de lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la republica que ella representa, encontramos al final la frase “con libertad y justicia para todos.”

En la Declaración de Independencia dice: “Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad . . . ”

En el famoso poema “El Nuevo Coloso” inscripto en una placa de bronce en el pedestal de la Estatua de la Libertad (según la traducción de Jorge E. Sanint), leemos:

Exclama ella [La Estatua de la Libertad]

Con labios silenciosos. “Dadme tus cansados, tus pobres,

Tus masas amontonadas gimiendo por respirar libres,

Los despreciados de tus congestionadas costas.

Enviadme a estos, los desposeídos, basura de la tempestad.

Levanto mi lámpara al lado de la puerta dorada.”

Podemos preguntarnos: ¿Qué ha hecho en los últimos 230 años y qué está haciendo nuestro país hoy para que estas promesas se conviertan en realidad? Y la iglesia, para dar cumplimiento a sus responsabilidades para con la sociedad en la cual se encuentra situada, ¿qué ha hecho y qué está haciendo?  Hoy en día, en nuestra circunstancia particular al comienzo del año 2019, ¿cuáles son las tareas y las oportunidades que se presentan a la iglesia para guiar su ministerio en el país y en el mundo hacia la libertad de la opresión, la pobreza, el hambre, etc.?

Hoy como en el pasado hay millones de personas que sufren bajo la opresión y a quienes les falta la libertad prometida de la opresión económica, política, social. ¿Qué estamos llamados y llamadas a hacer en nuestras iglesias y en nuestras vidas particulares de fe en nuestros vecindarios, en nuestras ciudades, y en los estados donde nos encontramos?


Nota:

1. Algunas traducciones más recientes de la Biblia (Dios Habla Hoy; Reina-Valera Actualizada; Nueva Versión Internacional) indican que según los mejores manuscritos la frase “me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón” no habría estado incluida en el texto original de Lucas.