< January 06, 2015 >

Comentario del San Mateo 2:1-12

 

Los Sabios del Oriente: Un Acercamiento Eco-teológico

El relato de los sabios del Oriente es uno de mis favoritos de la Biblia por varias razones. En primer lugar, porque nos permite mantener las celebraciones de la Navidad dentro de un contexto más bíblico, muy diferente al contexto del mercado, y dar los regalos a los pequeños en nombre del Niño Jesús o de los “Reyes Magos.” En segundo lugar, porque tanto los héroes de esta historia como los medios de la revelación divina se salen de la norma. Aun cuando tenga que oponerse a los pasajes del Antiguo Testamento en los que se rechaza la astrología y se desconfía de los sueños, el evangelista Mateo incorpora tanto la astrología como los sueños, y los expone como medios de gracia para hacer conocer la buena nueva a todo el mundo.

El nacimiento del Hijo de Dios, como no podía ser de otra manera tratándose del hijo del Dios creador del cielo y de la tierra, tenía que ser un acontecimiento lleno de señales. Requería la participación de la creación y la revelación de la verdad no sólo a los judíos, sino a todas las naciones, a todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad que buscaban la verdad, a los pobres y a los ricos. A cada uno, la verdad le es revelada en su propio contexto cultural; no se niega ni se reprime su contexto cultural. Pero a su vez, ninguno logra entender la buena nueva en totalidad, sin la ayuda de otro o de otra, que puede ser un ángel o una estrella, o pueden ser los magos, o un profeta o un conocedor de la Palabra de Dios escrita. El nacimiento de Jesús es un evento universal.

En el pasaje anterior, Mt 1:18-25, María y José descubren una realidad de sus vidas: María está embarazada (vv. 18-19). Entonces viene el ángel que pone esta realidad en el contexto de los planes de Dios y redime a María. Ahora los sacerdotes y maestros de la ley, aunque conocen las profecías del nacimiento del Hijo de Dios en Belén (Mt 2:5-6), necesitan de los sabios de Oriente para comprender que la hora ha llegado. Los sabios tienen la estrella y sin ella están perdidos, pero a pesar de su conocimiento astral, de la interpretación de sueños y la predicción del futuro, necesitan de la palabra de Dios escrita para confirmar su lectura astral y encontrar el lugar exacto del nacimiento.

Así como Dios no se cohíbe en revelar su verdad en la creación, las diferencias humanas tampoco cohíben a Dios para traer sus buenas nuevas al mundo; por el contrario, las utiliza.

Consideraciones homiléticas

El Hijo del Dios Creador, el Dios de todas las naciones, ha nacido, pero nadie puede encontrarlo sin la ayuda del prójimo que también busca la luz y la verdad.

Los sabios del Oriente nos invitan a vernos como parte de una comunidad universal y ecológica; una comunidad de seres vivos con quienes con-vivimos, como una manera de asegurarnos de que la expresión de nuestra fe sea más completa y traiga esperanza al mundo entero.

En la actitud de seguir la estrella y no quedarse satisfechos sólo con saber que el Hijo de Dios había nacido en Belén, los sabios nos invitan, no sólo a hacer ministerio desde la seguridad del templo, sino a encontrar y conocer al Cristo universal, holístico.

La historia de los sabios del Oriente es muy relevante ante la injusticia social y los conflictos humanos que hoy confrontamos por diferencias religiosas, raciales o de género, y ante la destrucción ambiental. Todo ello ha sido provocado de alguna manera por un alejamiento del prójimo y por nuestra incapacidad de ver a los otros seres humanos y también a la naturaleza no-humana como medios de gracia e incluso de salvación. Y la historia de estos paganos del Oriente, que eran astrólogos, que no se dedicaban al estudio de la Escritura ni de los profetas, sino que buscaban la verdad a través de las estrellas, nos invita a que hagamos una lectura inter-cultural e inter-religiosa, cósmica y hasta ecológica del Mesías y del ministerio de la iglesia. De este modo también podremos desarrollar y expandir todas las implicaciones prácticas de los valores comunitarios que nos propone este pasaje del Evangelio.

La incapacidad que tiene cada personaje de esta historia de conocer o participar del Evangelio si no considera también la experiencia del otro o de la otra, y la sensibilidad de los sabios ante el lenguaje de la creación como medio de la revelación de Dios, nos instan a preguntarnos como cristianos: ¿Cómo sufre nuestra fe cuando vivimos alejados del prójimo, incluyendo la naturaleza? ¿Cómo podemos conocer a Dios como Creador y Dios de todas las naciones, si rechazamos a la vez a las personas que son distintas a nosotros y a nosotras? ¿Qué nos está diciendo hoy la Tierra? ¿Cómo nos dejamos sensibilizar y educar por ella?

No podíamos sino esperar que el mensaje del nacimiento del Hijo de Dios tuviera un alcance universal. Y para despertar una consciencia universal y ecológica, recomiendo leer también otros pasajes bíblicos como: Proverbios 6:6-8, Proverbios 8; Job 12:7-11, Salmo 19, Marcos 16:15 y Colosenses 1:15-20. En todos ellos el mensaje de Dios tiene un alcance universal y reconciliatorio.