< November 02, 2014 >

Comentario del San Mateo 5:1-12

 

La lectura del evangelio indicada para esta semana es parecida a la de Lucas 6:20b-23.

El autor del evangelio de Mateo está narrando el evangelio para una audiencia más judía después de la destrucción del Segundo Templo entre los años 70 y 110 DC. La mayoría de los expertos supone que el evangelio de Mateo habría sido escrito entre los años 80 y 90, cuando Domiciano era el emperador de Roma.

Con la popularidad de Jesús creciendo rápidamente a causa de sus predicaciones, enseñanzas y curaciones (Mt 4:23-25), la multitud lo presiona y él sube al monte donde lo encuentran sus discípulos. A mi entender, solamente lo van a estar escuchando los discípulos, y primero, en los vv. 3-10, les habla a los discípulos acerca de la multitud ansiosa por aprender y ser sanada, y luego, en los vv. 11-12, les habla directamente a los discípulos. Al decir en el v. 2 que “les enseñaba” (didáskoes el verbo que se utiliza en el original griego), el evangelista resalta el papel de Jesús como rabí o maestro.

Al comenzar a analizar lo que tradicionalmente se conoce como el sermón del monte o las bienaventuranzas, reconocemos que hay dos tipos de relaciones o estados: la relación “intra-personal” (vv.3-6) y la relación “inter-personal” (vv.7-10). La relación “intra-personal” tiene que ver con la manera como una persona se relaciona consigo misma y no necesariamente con las otras personas; es un estado de ser, un estado personal. La relación “inter-personal” tiene que ver con la manera como una persona se relaciona con las otras personas; es la relación hacia afuera de uno/a mismo/a.

v. 3: “los pobres en espíritu” o como traduce la versión Dios Habla Hoy: “los que tienen espíritu de pobres”

La palabra del original griego ptochos traducida como “pobres” en realidad significa algo así como mendigos o indigentes. Tal vez “mendigo/pobre en espíritu” no indique una falta de espíritu o fe, sino que se refiera a tener un espíritu de mendigo, a estar guiado o guiada por un espíritu de dulzura o delicadeza hacia las personas mendigas. Puede ser que las personas que “tienen un espíritu de mendigo/pobre” sean las que han asumido una postura de rogar, pedir, depender de Dios para todo. La promesa de Jesús es que “de ellos es [o sea, en el presente, en el acá y ahora; no en el futuro] el reino de los cielos.”

Dentro de esta perícopa, la otra bienaventuranza que termina exactamente igual, con las palabras “de ellos es el reino de los cielos” y el verbo en tiempo presente, es la del v.10. Se podría decir que con el uso intencional del tiempo presente para hacer referencia al reino del cielo no se está aludiendo a una realidad o lugar del futuro, sino al comienzo del ministerio de Jesús y a su impacto y legado.

v. 4: “los que lloran” (o “sufren” o “lamentan”)

Mejor dicho, las personas que están de luto. Esta es la traducción más literal del verbo que en el original griego es pentheo. Puede ser que esta bienaventuranza se refiera a los que estaban de luto a causa de la perdida y destrucción del Templo, que era su lugar de adoración a Dios y lo que les daba su identidad religiosa. También puede referirse a aquellas personas que lamentan el fallecimiento de un ser querido a causa de una enfermedad o de la pobreza extrema o como resultado de la ocupación militar por parte del imperio romano. Los enlutados “recibirán consolación,” es decir, serán consolados por Dios (véase 2 Co 1:3-5) quien entiende la tristeza y está con nosotros y nosotras para que no la pasemos solos ni solas.

v. 5: “los mansos” (o “los humildes”)

Se puede entender “mansos” o “humildes” como las obreras y los obreros, campesinos sin tierra propia, que trabajaban para un patrón, gente sencilla. Podría referirse también a migrantes huyendo de su país en busca de una nueva vida. Precisamente ellos y ellas “recibirán la tierra por heredad,” donde no serán extranjeros ni extranjeras, esclavos ni esclavos, sino parte de una familia, y recibirán tierra, promesa, esperanza y sustento.

v. 6: “los que tienen hambre y sed de justicia”

Aquellas personas que viven o han experimentado la injusticia: los/as discriminados/as, los/as marginados/as, los/as silenciados/as, los/as invisibilizados/as (especialmente mujeres, niñas, niños, huérfanos, viudas y personas con discapacidades). Según Jesús, el maestro liberador, “serán saciados,” satisfechos. Recibirán su parte justa, se hará justicia en su favor y en contra del opresor. El opresor perderá su poder de abusar, de manipular, de ser corrupto. Los/as oprimidos/as serán levantados/as, los/as marginados/as serán puestos en el centro o en el lugar más importante, los/as invisibilizados/as serán hechos visibles. Dios es un Dios de justicia y les hace la promesa de satisfacerlos y satisfacerlas con justicia y rectitud.

v. 7: “los misericordiosos”

Esta bienaventuranza se refiere a las personas que muestran misericordia o compasión activa hacia otra persona. Si cada persona extiende misericordia o compasión a todos/as los/as demás, entonces todos/as nosotros/as experimentaremos misericordia y gracia. Sabemos que cada persona está luchando con alguna cosa, grande o pequeña, importante o insignificante. La misericordia es vital para la vida comunitaria en el mundo.

v. 8: “los de limpio corazón”

Con un corazón limpio, no manchado con envidia, ni herido por la avaricia ni embrollado por el individualismo, cada persona podrá ver a Dios. Podrá ver el rostro de Dios en el prójimo. Según el Salmo 51:10, no se llega a tener un corazón limpio por méritos propios, sino que es Dios quien crea en nosotros y nosotras un corazón limpio y a la vez quien renueva un espíritu recto dentro de nosotros y nosotras.

v. 9: “los pacificadores” (o “los que trabajan por la paz”)

Esta es la única vez que aparecen “los pacificadores” en todo del evangelio de Mateo. Dios es un Dios de paz y amor, y por eso quienes trabajan por la paz, la reconciliación y el bienestar entre las personas y en la comunidad, “serán llamados hijos de Dios.”

vv. 10-12: “los que padecen persecución” (o “los perseguidos”)

Dioko es el verbo griego que significa “perseguir” y aparece de tres formas distintas en el original de los vv. 10-12. Jesús no se está refiriendo simplemente a las personas perseguidas en general, sino a las que tuvieron que huir de sus enemigos (¿el Imperio romano? ¿los líderes judíos?) a causa de su lucha por la justicia, por solidarizarse con las personas excluidas, oprimidas y marginadas.

Después del v.10, ya no parece que Jesús les está enseñando a los discípulos sobre las demás personas, sino que se está dirigiendo a los propios discípulos para animarlos a seguir adelante en la fe y en la causa del reino de los cielos. Si todavía no habían experimentado la persecución por la causa de Jesús, sin duda que en algún momento la sufrirían. Por causa de Jesús serían insultados y perseguidos, y se diría toda clase de mal en su contra (v. 11).