< September 08, 2013 >

Comentario del San Lucas 14:25-33

 

Vida cotidiana

Para este domingo de Pentecostés nos encontramos con una narración que nos invitará a tomar decisiones en nuestra vida cotidiana. Decisiones en la familia, decisiones al emprender una construcción, decisiones al enfrentar una guerra y decisiones de gobierno. Cosas cotidianas que Jesús elabora en sus palabras para mostrar la importancia de pensar bien antes de comenzar a trabajar en alguna empresa.

Seguir a Jesús

Según la narración, grandes multitudes lo seguían, pero seguramente no siempre estaba la gente con él. La decisión de seguir a Jesús era momentánea; lo que plantea Jesús es que el seguimiento sea cotidiano, y no solo por momentos. Aun cuando muchas veces esto signifique que tendremos problemas con nuestros familiares.

La idea no es estar en conflicto continuo con la familia; la idea es que mostremos el evangelio a la familia, y que aborrezcamos la injusticia, la falta de amor y la falta de misericordia que también se dan dentro de nuestro núcleo familiar.

Seguir a Jesús es llevar su cruz, no literalmente, sino llevar la cruz en alto como símbolo de que Jesús llegó a ella de una manera injusta. Por interpelar a las autoridades romanas y judías, por alzar la voz denunciando y anunciando el evangelio de una manera profética a las autoridades religiosas y civiles.

Llevar la cruz es mostrar que nosotros y nosotras también trabajaremos por la paz, por la justicia social y por la equidad, proclamando el evangelio con actos, tal y como lo hizo Jesús.

Decisiones

Parece ser que al Maestro le agradaba la idea de planear antes de actuar, y pone varios ejemplos: el que se decide por construir una torre o el que decide irse a la guerra. En ambos casos es necesario planear, pensar, ver si se tiene el dinero suficiente, el tiempo, las personas para poder realizar el proyecto.

¿Podemos imaginar lo que significa quedarse a la mitad de una construcción? Se pierde dinero y tiempo. Pero también se puede pensar en la vida de las personas que estarían trabajando; se quedarían sin trabajo y muchas se verían afectadas. Y todo por no planear, pensar y dialogar.

Lo mismo sucede con el ejemplo del rey. ¿Por qué lanzarse a una guerra y poner en peligro a una nación, si tal vez las cosas se puedan solucionar pacíficamente? Se pone en riesgo la vida de muchas personas, se altera y se perturba la paz y la vida cotidiana de una sociedad; se llama a la violencia y a la incertidumbre.

Jesús nos invita pues a pensar las cosas antes de tomar decisiones simples y sobre todo antes de tomar decisiones que afectan a muchas personas.

Nuestras decisiones hoy

Desde que somos pequeños aprendemos a tomar decisiones; a veces nos cuesta mucho trabajo, y las cosas se nos vuelven muy complicadas. Pero en este acto tan cotidiano Jesús está dispuesto a apoyarnos y a caminar junto con nosotros y nosotras.

¿Cuáles son las decisiones que debemos tomar hoy? ¿Es difícil pensar con calma? Jesús nos invita hoy a incluirlo en nuestra reflexión.

¿En la iglesia hay cosas que tenemos que decidir? ¿A quiénes afectarán nuestras decisiones? ¿Hemos tomado los recaudos para que la esperanza vaya por delante y todos y todas estén incluidos e incluidas? Habrá que tomarse el tiempo para pensar, dialogar y llegar a un consenso que vaya de la mano del evangelio.

¿Es en nuestro hogar donde tenemos que tomar decisiones? ¿Qué tal si hablamos con calma, pensando en todos los integrantes de la familia, si nos tomamos un tiempo para orar y planear al mismo tiempo? Pensemos en que la misericordia y la gracia vayan por delante en todo lo que intentamos hacer. Sea para iniciar alguna relación o para concluir otras situaciones, construyamos con bases firmes y muy bien pensadas.

¿Es en nuestro trabajo donde tenemos que tomar decisiones? ¿Qué es lo más importante? ¿Que las cosas salgan bien? ¿Que se trabaje más? ¿Nos aseguramos de que haya justicia en la toma de decisiones, de que haya misericordia con los trabajadores, de que haya gracia y perdón cuando alguien se equivoca?

También nos enfrentamos en nuestros países con la necesidad de tomar decisiones acerca de nuestras autoridades y de emitir nuestro voto en una elección. Tenemos que pensar, reflexionar, investigar, cuestionar los planes de aquellos y aquellas que se postulan para estar al frente de nuestros países, antes de brindarles nuestro apoyo.

La decisión final

Jesús propone que renunciemos a todo lo que poseemos para ser sus discípulos y discípulas. Y generalmente pensamos tan solo en cosas materiales, en el dinero, las posesiones, los negocios.

Pero el mensaje de Jesús va más allá. Los hombres y mujeres solemos poseer no solo cosas materiales; también poseemos la voluntad del otro y queremos ser dueños de las vidas de otras personas. Muchas veces nuestras decisiones dejan ver que solo poseemos la injusticia y la falta de misericordia. Poseemos la no gracia y juzgamos duramente a los demás; nos sentimos con el derecho de pensar y de decidir por los otros sin sentarnos a dialogar y llegar a un acuerdo.

Jesús nos invita a dejar todo esto, a cargar su cruz y a seguirlo para aprender de él la misericordia, la justicia y la gracia, para que nuestras decisiones vayan en ese sentido totalmente lleno del evangelio de nuestro Maestro.