< March 29, 2013 >

Comentario del San Juan 18:1-19:42

 

“Maldito por Dios es el colgado” (Dt 21:23)

(18:2,3) Aprehensión de Jesús

El Nazareno no era ningún suicida, era un estratega que actuaba siempre con sigilo. Tejió sus redes clandestinas; se escondía. Tanto los soldados romanos como la guardia sacerdotal estaban tan encadenados a su trabajo que no conocían a Jesús hasta que Judas lo señaló con un beso.

(18:10) De armas tomar

Ni tardo ni perezoso Pedro le cortó la oreja a Malco para avergonzarlo. El sentido común de Jesús ordena guardar la espada (v. 11). Era legítimo portar armas para la defensa propia (Lev 26:7-8). Siempre hubo grupos levantiscos galileos que recurrieron a la insurrección contra la bota romana. Es más, el Galileo recomienda a su gente cargar espadas (Lc 22:35-38). De aquí se acogen grupos cristianos tejanos fundamentalistas para combatir la inmigración latina. El tiro al blanco es del blanco hacia el moreno.1

(18:20) El templo

Desde tiempos de Esdras (VI AC) despuntó el templo-palacio de gobierno. Herodes el Grande inclusive grabó el águila imperial en el portón principal. La aristocracia sacerdotal desde el templo recolectaba los tributos para Roma a costillas del campesinado, es decir, del 90% de la población. Cuando Jesús lo asaltó (Jn 2:15), atentó contra la base de operaciones del imperio y se ganó el título de “el Abrecaminos” (pródromos Heb 6:20; “precursor” traduce la versión RV95). El templo dejará de ser el banco, rastro, palacio de gobierno,2 fuerte militar, secretaría de hacienda o la “cueva de ladrones” (Jer 7:11). Jesús honra la memoria de los galileos campesinos, los cuales ante el tirano Calígula (37-41 DC) que impuso su busto en el templo, organizaron la huelga de siembras para no pagar ningún tributo al imperio.3

La tremenda corte

El juicio de Jesús evoca los enredos de la Tremenda Corte y José Candelario “Trespatines”. Violaron todas las reglas enviando a Jesús de Anás a Caifás, a Pilato, a Herodes Antipas y de vuelta a Pilato.

Anás (6-15 DC v. 13) tenía hambre de poder.4 Colocó en el cargo supremo a sus cinco hijos, su yerno Caifás y su sobrino Matías.5 Caifás (v. 14) hizo buenas migas con Pilato6 hasta que a ambos los depusieron (36-37 DC). Para mantenerse arriba hay que meter al orden a los de abajo (11:49-50; 18:14). Jesús atentó contra lo que Caifás estableció: la red de cambistas del templo.

Poncio Pilato (26-36 EC), el quinto prefecto de Judea, Samaria e Idumea pertenecía a la orden inferior de la nobleza llamada ecuestre, pues nunca consiguió arribar a la cúspide de los senadores. Moraba en Cesarea, a unos100 km. de Jerusalén. Durante la Pascua pernoctaba en el pretorio (v. 28) ubicado en la colina más alta de Jerusalén. Los judíos consideraban este lugar impuro, por eso permanecieron afuera (v. 33). Él fue un tipo cruel, insensible, codicioso,7 “hombre duro y obstinado”.8 De ahí su apodo de Pilato (pilum)  o dardo para castigar a soldados indisciplinados. Una noche introdujo en Jerusalén estandartes con la imagen del César. En otra ocasión tomó dinero del templo para la construcción de un acueducto. Mantenía custodiadas las vestiduras sacerdotales que el Sumo Sacerdote usaba el Día de la Expiación.

En la tercera tentación Jesús rehusa al poder tiránico de “todos los reinos del mundo” (basileias9) (Mt 4:8-9). Pilato, a su vez opta por conservar su cargo; autoriza la tortura y muerte bestial de Jesús; escribe sobre la cruz el titulus queindicaba un crimen político: “el rey de los judíos” (19:19); y se lava las manos.

Contrario a esta Corte tan amañada,10 el Tribunal divino seguirá un único criterio: la compasión (Mt 25:31-46). Será absuelto quien comparta su pan, su vestido y su techo con la persona necesitada, y quien practique la solidaridad con la población encarcelada.

(v. 36) Mi reino no es de este mundo.

“Mi reino no es de este mundo” es la traducción de RV95. Traducciones fieles son: mi reino “no es como” o “es chocantemente diferente” a los reinos de este mundo.

Desde su nacimiento Jesús fue una amenaza para Herodes el Grande, “Rey de los judíos,” y para Augusto César (Mt 2:1-18; Lc. 2:1-20), quien se hacía nombrar “Salvador” a la vez que con su censo controlaba el pago del tributo en especie con los productos del campo. Al regreso de su exilio político en África, Jesús se encontró con el reinado de Herodes Antipas (4-39 DC; véase Mt 14), el mismo que lo amedrentó y en respuesta Jesús lo llamó “zorra,” es decir, “Don nadie” (Lc 13:32).

La propuesta de Jesús es la de un Reino cercano (Mt 4:17) donde no hay hambre, llanto ni enfermedad. Roma, por su parte, privilegiaba a un 2-3% de sus nobles quienes consumían el 65% de la producción imperial; quienes acostumbraban cuatro comidas en lugar de las dos del vulgo; quienes degustaban pan de trigo y no de la corriente cebada; quienes marcaban su distancia de clase engullendo al “becerro engordado”.

Jesús denuncia a esos pastores, sinónimo de reyes (Mt 9.36; 2 S 5:2)11 que abandonan a su suerte a las ovejas. No es gratuito el que durante su ministerio no haya visitado las ciudades imperiales galileas de Tiberiades y Séforis; ni el que lo hayan querido coronar rey (6:15); ni que finalmente lo proclamaron rey (12:13). Jesús da su vida por el reino donde todos comen y nadie debe nada (Mt 6).

Los dirigentes judíos terminan apostatando del mismo Jehová con tal de mandar al infierno a Jesús. Por eso dicen: “no tenemos más rey que César” (19:15).

(19.18) lo crucificaron

El 7 abril del año 30 DC Jesús corrió la misma suerte de  los profetas, insurgentes, bandidos, y terroristas que interceptaban los granos que alimentaban las urbes romanas. Este instrumento de tortura lo inventaron los persas y lo repudiaron los judíos (Dt 21:23). Su equivalente contemporáneo lo constituye la inyección letal donde las minorías de color somos mayoría.



1Justin Rocket Silverman, “What Would Jesus Shoot?” The Daily, Noviembre 25, 2012.

2Josephus, The Jewish Wars, Cambridge, MA – London: Harvard University Press – William Heinemann, 1927-28. 2.293

3Josephus, Jewish Antiquities, (8 vols. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1963), 18.261-99.

4Josephus, Jewish Antiquities, 18.2.2, 34.

5Ibid., 20.9.1, 197-198.

6Ibid., 20.249-51.

7Ibid., 18.55-62, 85-89 and The Jewish Wars, I. 169-177.

8Filón, De Legatione 38.

9Basileia es la palabra griega que en tiempos de Jesús se refería al imperio romano y en general a los imperios en turno como el babilónico o el de Alejandro el Grande.

10Earle L. Wingo, The Illegal Trial of Jesus, Ontario, CA: Chick, 2009.

11Warren Carter, “Matthew Negotiates the Roman Empire” en Richard A. Horsley (ed), In the shadow of Empire, Louisville, KY: 2008, 121.