< July 22, 2018

Comentario del San Marcos 6:30-34, 53-56

 

Este domingo, el texto bíblico se divide en dos partes. 

La primera, vv. 30-34, es la introducción a la alimentación de los cinco mil. La segunda, vv. 53-56, es la conclusión del relato sobre la alimentación de los cinco mil y del relato de la caminata de Jesús sobre el mar. Justamente el relato de la alimentación de los cinco mil (como lo cuenta el evangelio según San Juan) es el texto del evangelio asignado para el próximo domingo. La lectura de esta semana sirve, pues, como el contexto a dicho relato, y para entenderla, debemos situarla en el marco del evangelio según San Marcos en su conjunto y en especial del capítulo 6, teniendo en cuenta también lo que se nos dice en los vv. 35-44 y 45-52.

La primera parte de nuestro texto empieza con el regreso de los discípulos de la misión que les había otorgado Jesús en 6:7-13. Jesús les dice que se aparten a un lugar desolado para descansar un poco. En el idioma original, el evangelio según San Marcos es caracterizado por la prisa y la urgencia. Las palabras “inmediatamente” e “y luego…y luego…,” que se repiten una y otra vez, le dan un sentido de emoción y ligereza a la narrativa del evangelista. Pero ahora, el escritor parece detener un poco la marcha. Me imagino que es una pista que le señala al lector o la lectora que estén alertas a un punto importante.

Es aquí donde hemos de tener en mente al evangelio en su conjunto. En los servicios dominicales, solemos leer los relatos bíblicos como un cuento detrás de otro, y esto puede llevarnos a perder las conexiones y los temas que el escritor trata de presentarnos. El escritor no solo nos informa acerca de la vida, la misión de Jesús y el Reino de Dios a través de las historias que nos presenta. También usa la estructura del evangelio como un todo para enfatizar e interpretar ciertos temas y contextos.

El escritor nos dice que multitudes salieron al encuentro de Jesús, y que al verlos, Jesús “tuvo compasión de ellos.” El verbo que se utiliza en el original griego es splagchnizomai, el cual significa tener simpatía, misericordia y una preocupación tierna. ¿Y por qué les tuvo Jesús compasión? Porque “eran como ovejas que no tenían pastor.”

Estas palabras desencadenan y ponen en movimiento la memoria de cualquier persona familiarizada con la Biblia, especialmente el Antiguo Testamento. La del pastor es una figura común, no solamente para describir la relación de Dios con su pueblo, como por ejemplo en el Salmo 23 y en Isaías 40:11, sino también las responsabilidades del rey para con la gente. En Números 27:16-17 leemos acerca de la necesidad de que haya un pastor para el pueblo. Además, vemos el lamento por la falta de un pastor en 1 Reyes 22:17, Jeremías 50:6-7 y Ezequiel 34:5. Desde los tiempos de los profetas hasta los de Jesús, el prototipo dominante del rey ideal era David, el pastor levantado al trono para cuidar al pueblo como una manada.

¿Y cómo usa Marcos esta imagen para contarnos de Jesús? En 6:14-29, el escritor interrumpe el llamamiento de los discípulos con la historia de Herodes Antipas y la muerte de Juan el Bautista. Al morir Herodes el Grande, el “rey de los judíos,” el imperio romano dividió su reino entre sus hijos. Herodes Antipas fue nombrado tetrarca de Galilea y el Transjordán, regiones sin importancia ni riquezas. Herodes deseaba más. Y una manera de lograrlo era a través del matrimonio. Se casó con su sobrina Herodías, la nieta de su padre y de Mariamne, que era descendiente de los asmoneos, la dinastía que había reinado sobre un Israel independiente antes de la llegada de los romanos. El matrimonio de Herodes Ántipas y Herodías no solo fue un asunto de adulterio, como nos dicen los evangelios, sino también un esfuerzo político para establecer sus credenciales legítimas como rey de los judíos. Herodes Antipas era hijo de Malthace, que era samaritana, y no de Mariamne, y la única línea en la cual podía reclamar reconocimiento como legítimo rey de los judíos pasaba por el matrimonio con Herodías.

“Eran como ovejas que no tenían pastor.” Esta es la clave que nos invita a comparar el texto anterior acerca de Herodes con lo que leemos en el texto de hoy acerca de Jesús, tomando en cuenta la alimentación de los cinco mil (vv. 35-44):

Herodes   Jesús
- Invita a los grandes   - Las multitudes lo buscan
- Da de comer a los poderosos   - Da de comer a las multitudes
- Teme a los invitados   - Tiene compasión de la gente
- Su banquete resulta en muerte   - Su banquete resulta en plenitud


El evangelista nos invita a hacer un contraste entre los dos y a preguntarnos: ¿Quién es el verdadero rey de los judíos? ¿Quién es el que mejor ejemplifica al buen pastor que cuida a sus ovejas, al verdadero hijo de David?

Nuestro texto no es solamente una crítica a Herodes; es una condena del sistema de dominación y explotación que ha caracterizado a los sistemas del mundo de todas las épocas hasta el día de hoy. El camino de Jesús no es simplemente otro sistema de violencia y dominación bajo la bandera de Dios. Recordemos que en Marcos, la identidad de Jesús como rey de los judíos es enfatizada en la cruz. Jesús es llamado “rey de los judíos” no menos de seis veces durante su juicio y crucifixión en Marcos 15.  Como el escritor nos indica, el camino de Jesús va hacia Jerusalén, hacia la muerte y la resurrección.

En los vv. 45-52, se nos cuenta que Jesús caminó sobre el mar durante una tormenta y que los discípulos no lo reconocieron; al encontrarse con él, se maravillaron “pues aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones” (v. 52). Sin embargo, “al salir ellos de la barca, en seguida la gente lo reconoció” (v. 54). Un tema que hallamos en Marcos es el fracaso de los discípulos (4:40-41; 8:14-21; 8:33; 9:34; 10:35-45; 14:10-11; 14:47-50; 14:66-72). No es accidente que el endurecimiento de los discípulos sea indicado inmediatamente antes del reconocimiento del pueblo. A diferencia de la gente de su propio pueblo de Nazaret, que eran incrédulos (6:6), aquí las multitudes de las aldeas y las ciudades reconocen a Jesús y lo buscan para que sane a sus enfermos.

En las dos partes de nuestro texto de hoy, el escritor nos identifica a Jesús y su camino. Ambas partes tienen la misma estructura: barca/reconocimiento/compasión. ¿Quién es Jesús? El verdadero rey de los judíos. El buen pastor. Aquel cuyo reino se caracteriza por un banquete de plenitud para los/as hambrientos/as, por el poder sobre los elementos, y la sanidad para los/as enfermos/as. Aquel que introduce un nuevo orden social de compasión en contraste con los sistemas violentos y explotadores del mundo.