Tercer domingo después de Epifanía

Profetas que predican en contra del poder opresivo y corrupto

Sea of Galilee at sunset

Comentario del San Marcos 1:14-20

View Bible Text

El pasaje bíblico asignado para este tercer domingo después de Epifanía empieza con una breve referencia al encarcelamiento de Juan. La referencia es breve porque para el narrador del evangelio según San Marcos el papel céntrico lo tiene Jesús. Como en todos los evangelios, Jesús es el protagonista, y por lo tanto no sería una pérdida grave si rápidamente dejáramos atrás la vida de Juan el Bautista. De todas maneras, me parece difícil continuar con nuestra lectura del pasaje sin saber por qué Juan fue encarcelado. A pesar de la brevedad biográfica, prefiero no llegar pronto a la vida de Jesús, porque la encarcelación de Juan también merece nuestra atención (v. 14). A un nivel básico, ser encarcelado sugiere una condición de dolor, y por eso deberíamos ralentizar nuestra lectura para investigar el contexto de la encarcelación de Juan.

Sabemos que este evento era algo serio porque aparece en los cuatro evangelios (Mateo 4:12; Lucas 3:20; Juan 3:24). Según Marcos 1:4, nada sugiere que Juan hubiera cometido un crimen: “bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.” Tampoco era alguien con dinero y poder político: “Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía un cinto de cuero alrededor de su cintura, y comía langostas y miel silvestre” (Mc 1:6). Lo lamentable es que muchas veces a la élite en el poder le encanta atacar precisamente a un pobre predicador con un mensaje de arrepentimiento y perdón de pecados. En el original griego, la palabra traducida como “arrepentimiento” está construida por dos palabras, meta (después) y noeo (percibir), es decir, percibir después y por lo tanto cambiar la perspectiva o propósito de uno. Exigir a alguien con poder político un cambio de su interpretación de la realidad y propósito de vida no es fácil. Podría ser algo que pone en riesgo la vida del predicador. Solamente tenemos que leer la vida del profeta Elías en 1 Reyes 18 y 19. La persona en poder era el rey de Israel Acab, hijo de Omri, y como dice en 1 Reyes 16:30: “Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.” El profeta Elías, siendo pobre y sin poder político (1 Reyes 17:2-5), predicó directamente al rey Acab estas palabras duras de condena de su pecado: “Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, al abandonar los mandamientos de Jehová y seguir a los baales” (1 Reyes 18:18). Después de la derrota de los profetas de Baal en el monte Carmelo (1 Reyes 18:38), Acab y su esposa Jezabel buscaron matar a Elías (19:1-2). Para muchos comentaristas de la Biblia, el evangelio de Marcos hace conexiones implícitas entre Juan el Bautista y Elías (6:14-15). La más obvia se relaciona con la ropa usada por Juan, sobre la que se afirma en Marcos que estaba hecha de pelo de camello y que llevaba un cinturón de cuero. En 2 Reyes 1:8, la descripción de la ropa de Elías es muy similar: “Uno que tenía un vestido de pelo y un cinturón de cuero ceñido a su cintura.” Esta semejanza entre los dos predicadores ubica a Juan en la tradición no solo de Elías, sino de todos los profetas que predicaron directamente al poder corrupto y opresivo. Los profetas mayores como Isaías y Jeremías y los menores como Oseas y Miqueas son quienes predicaron más fuertemente en contra del poder corrupto y opresivo. Por ejemplo, Miqueas les habló a los profetas que tenían una actitud servil ante los reyes con estas palabras: “Así ha dicho Jehová acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, y claman: ‘¡Paz!,’ cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer, le declaran la guerra” (3:5).

Pero todavía no hemos respondido la pregunta que formulábamos al inicio: ¿Por qué Juan fue encarcelado? La respuesta esta en Marcos 6: 18: “porque Juan había dicho a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano.’” Siendo el rey, Herodes abusó de su poder para tomar posesión por fuerza de la esposa de su hermano Felipe y por eso Juan lo condenó directamente. Las palabras dirigidas por Juan en contra del poder conquistador lo llevaron a la cárcel. Todo poder corrupto busca silenciar y hasta matar a las personas que levantan su voz en contra de sus acciones.

Ahora que entendemos por qué Juan fue encarcelado podemos proceder con confianza al resto del pasaje que estamos comentando. En la segunda parte de Marcos 1:14, dice que “Jesús fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.” En el centro de su mensaje vemos también el tema del arrepentimiento (v. 15). Pedir un cambio de perspectiva y propósito de vida no terminó con Juan, sino que continuó en la predicación de Jesús. La diferencia es que el mensaje de Jesús es “el evangelio del reino de Dios” (v. 14). Este reino representa un cambio del poder corrupto y opresivo en la tierra. El evangelio es una nueva perspectiva de amor y misericordia que los primeros discípulos decidieron aceptar y luego predicar.

Como mostraron Juan y Jesús, el fin para un predicador que pide un cambio drástico (meta-noeo) al poder corrupto y opresivo muchas veces es la prisión y la muerte. Pero los sistemas de poder que oprimen a inmigrantes y gente de color no van a cambiar a menos que los/as seguidores/as de Jesús prediquemos con fuerza el evangelio del reino de Dios. En un tiempo en que la avaricia y el racismo dominan el propósito de vida de muchas personas, la predicación del evangelio de reino de Dios nos da esperanza. Necesitamos predicadores/as que llamen directamente al arrepentimiento al poder corrupto y opresivo. Mientras este tipo de poder usa la violencia y la destrucción para obtener sus metas, Jesús tiene seguidores/as que para cambiar un mundo violento predican el amor de Dios para todos/as.