< December 13, 2015 >

Comentario del San Lucas 3:7-18

 

No se Puede Servir a Dios y al Dinero… 

En este texto tenemos la predicación que llevó adelante Juan el Bautista. Al ser una historia que se encuentra en todos los evangelios podemos tener en cuenta cuáles son las características y en qué pone el énfasis el relato de Lucas.

En una rápida visión de los relatos de los otros evangelios, podemos decir que Mateo, por ejemplo, tiene a los fariseos como personas que se acercan a ser bautizadas o al menos a discutir la acción que está haciendo Juan (Mt 3:7). En el evangelio de Juan se da una discusión sobre el mesianismo o no de Juan el Bautista (Jn 1:19-28). Lo propio de Lucas es que se nombran algunos grupos sociales que no están necesariamente vinculados al ámbito religioso. Lucas, en este sentido, tiene en el mensaje de Juan el Bautista un “tono” por así decirlo, mucho más social, más comprometido con las situaciones que la sociedad estaba viviendo en lo que se refiere a las relaciones entre diferentes grupos con diferencias importantes en el nivel de poder.

Pero veamos entonces algunas de las particularidades que encontramos en el relato de Lucas.

1. Se Nombran Grupos No Vinculados a lo Religioso

Lucas menciona que tres grupos se acercan a Juan el Bautista. El primer grupo, mencionado en los vv. 7 y 10 es el de “la gente” (también podríamos traducirlo como “muchedumbres”), o sea, una multitud de personas a las que no une algo religioso ni político. Simplemente es una aglomeración de personas. El segundo grupo se menciona en el v. 12 y es el de “unos publicanos,” o sea, personas pertenecientes a un sector administrativo-político del gobierno imperial que generaba una fuerte repulsión en la gente en general. Finalmente, en el v. 14, se menciona a personas integrantes de un grupo armado del imperio, “unos soldados.”

Los tres grupos llegan con la misma pregunta: “¿Qué haremos?” (vv. 10, 12 y 14).

Esta pregunta nos puede estar relevando un par de puntos interesantes. En primer lugar, las personas que preguntan de este modo están pensando que pueden hacer algo. Esto no es poca cosa cuando uno puede ver que los grupos que traen esta pregunta no tenían un acceso fácil (a veces era casi imposible) a una relación fluida con Dios a través del sistema religioso dominado por el templo.

En segundo lugar, las personas que traen esta pregunta están en una búsqueda. Buscan una solución, un camino, para salir de un modo de vida que las está ahogando.

2. Se Destaca la Posibilidad de Perdón que Puede Alcanzar a Grupos Diferentes Más Allá de su Religiosidad

El perdón tanto personal como social muchas veces está reservado para algunos grupos sociales, mientras que para otros está vedado. Los grupos que aquí se mencionan no tenían la posibilidad de acceder a una ceremonia social que los “re-vinculara” con la sociedad que no los toleraba.

El otorgamiento de este perdón estaba en manos de los que “administraban,” por así decirlo, la gracia de Dios. Esta gracia administrada, sin embargo, perdía su carácter de gracia al ser otorgada a ciertos grupos y negada a otros. El evangelio según Lucas recorre en todo su texto la búsqueda de la apertura que Jesús realiza hacia otros grupos para armar el camino al Reino. Un ejemplo concreto y conocido de esto lo encontramos cuando Jesús, según Lucas, además de enviar a sus doce discípulos (Lc 9:1ss), como en los otros evangelios (véanse Mt 10:5 y Mc 6:7), envía a setenta más (Lc 10:1ss), que es un número que posiblemente simboliza a los pueblos no judíos. Con este relato Lucas enfatiza que Jesús no sólo confió la misión a los doce discípulos, sino que desde el comienzo envió a un número grande y diverso de discípulos. El camino a una apertura estaba abierto.

3. La Posibilidad de Cambio se Relaciona con el Bienestar Social

A lo largo del evangelio según Lucas descubrimos que hay una oposición fundamental en lo relacionado con las posesiones. Seguir al dios “Dinero” tiene que ver con una acumulación; seguir a Dios tiene que ver con una “des-acumulación” (permítasenos usar esta palabra). Esta oposición tiene su clímax en la parábola de Lc 12:16-21, contrastada con la alegoría de las aves y los lirios del campo en Lc 12:22-31, que es seguida por la propuesta de vida de Lc 12:33-34. Todo este bloque del capítulo 12 nos muestra los lugares opuestos en donde puede ponerse el corazón.

Ahora bien, parecería que este caminar en el que “des-acumular” es la vía para llegar a Dios, tiene en el texto de este domingo un inicio claro. A la orilla del Jordán, Juan el Bautista sugiere un camino de conversión que tiene que ver en todos los casos con una “des-acumulación,” con evitar la vuelta a la acumulación. Además el texto remarca que esta “des-acumulación” no sólo es el camino a Dios sino el retorno a la comunidad beneficiada con la devolución de los bienes.

Todo lo que propone Juan el Bautista con sus consejos es que sus interlocutores compartan lo que tienen y se reincorporen así a la comunidad. El pasaje de Lucas en el que esto vuelve a expresarse con una claridad fabulosa es el de la conversión de Zaqueo (Lc 19:1-10). La conversión de Zaqueo pareciera mostrar que es posible el retorno a la comunidad de aquellos que usaron a la misma para enriquecerse.

Quienes llegan a ver a Juan el Bautista con la ansiedad de resolver su angustia existencial tienen entonces un camino: el de volver a la comunidad. ¿Cómo? Restableciendo los vínculos con la comunidad que fueron cortados por culpa de la acumulación de bienes.

En Nuestro Tiempo…

Creo que el mensaje de conversión como una vuelta a la comunidad y un desapego de la conducta de acumulación es el camino que tenemos que predicar incesantemente.

En nuestros tiempos el dios “Mercado” nos convoca a seguirlo, y este seguimiento exige amor al dinero antes que a ninguna otra cosa.

La conversión hoy es poder amar al prójimo y sentir el bienestar en la relación con la comunidad antes que en la relación con los bienes.