< December 06, 2015 >

Comentario del San Lucas 3:1-6

 

Los Contextos que Marcan el Caminar de los Pueblos

En este texto podemos decir que el evangelista trata de exponer el contexto hacia el cual llega la palabra de Dios. Muchas veces decimos, y con razón, que es de suma importancia tener en cuenta el contexto para entender un hecho, un texto. Si bien estamos plenamente de acuerdo con esto, también somos conscientes de que surgen algunas preguntas: ¿Quién arma el contexto? ¿Qué cosas se tienen en cuenta en el armado del contexto? No debemos olvidar que el contexto histórico también es una herramienta que armamos desde nuestro presente, como lectores y lectoras de los sucesos de la vida.

Algo así hizo el evangelista en el comienzo de su narración. Al visualizar los elementos que consideró importantes al construir el contexto podremos, pues, notar el mensaje que buscaba resaltar de ese evento que fue la predicación de Juan el Bautista.

Veamos entonces algunos puntos de la narración con los que se contextualiza a Juan el Bautista. A modo de transversalidad señalemos que se pueden ver oposiciones que iremos comentando en cada punto.

1. En Primer Lugar los Nombres

Podemos leer varios nombres en los dos primeros versículos del relato. Algunos de los nombres seguramente eran famosos en los reportes de la elite de la época; otros sólo quedaron en la memoria de la gente sencilla.

Notemos además que cada nombre tiene un plus que lo enmarca, que lo caracteriza. En el caso de Tiberio César, Poncio Pilato, Herodes, Felipe y Lisanias, lo que los define son sus cargos: emperador, gobernador, tetrarcas. Todos estos nombres están, podríamos decir, “amarrados” a los títulos políticos que los sustentan. Esos nombres se reconocen por sus cargos políticos.

Hay dos nombres más que también son caracterizados, enmarcados, por sus cargos: Anás y Caifás. Ambos son reconocidos con un mismo título, en este caso religioso-político: Sumos sacerdotes.
Luego, al final del v. 2, es presentado el último de los personajes de la narración: Juan. Este nombre no está asociado con un título, sino con una relación familiar. La presentación de Juan está contrapuesta a la de los otros personajes anteriores en cuanto que para Juan no hay un título. A Juan se lo presenta como “hijo de Zacarías,” el sacerdote que aparece por primera vez en el evangelio en Lc 1:5.

De este modo podemos ver que la presentación de Juan, en contraposición a la de los otros personajes, es sencilla. Juan es presentado de la misma manera como lo haríamos con un vecino o un amigo.

2. En Segundo Lugar los Espacios Geográficos

Cuando se busca ubicar geográficamente la escena, leemos que se nombran una serie de lugares. Los personajes políticos son ubicados en lugares “recortados" o "construidos” desde lo político: Judea, Galilea, Iturea, la provincia de Traconite, Abilinia. La civilización y el proceso civilizatorio eran la muestra de la superioridad que se atribuía el Imperio Romano, y la nominación de todos estos lugares como espacios políticos demostraba precisamente que el imperio había penetrado hasta sus últimas fronteras.

Cuando se ubica geográficamente a Juan, en cambio, hay una oposición fundamental. El v. 2 vincula a Juan con el desierto. “Desierto” funciona en contraposición a las estructuras políticas de poder, de dominio, como eran las provincias y el imperio mismo. Aquí Juan es presentado como habitante de un desierto. ¿Acaso ese desierto no estaba en una de las regiones políticas nombradas anteriormente? ¡Claro que sí! Pero al nombrarlo como desierto lo está separando, lo está poniendo más allá de las construcciones políticas. El desierto no tiene una estructura política que lo rija; el desierto es la metáfora de la no-civilización, es la metáfora que muestra a un ser humano que todavía no ha sido conquistado. Ahí es donde se lo presenta a Juan.

Pero hay una mención geográfica más, en el v. 3, para contextualizar a Juan: el Jordán. El desierto y un río. Esas son las dos ubicaciones geográficas que enmarcan a Juan. Por un lado, la total ausencia de estructuras de poder; por el otro, una imagen de vida y de movimiento. El contraste entre los espacios geográficos con que son presentados los personajes en nuestro texto llama poderosamente la atención.

3. En Tercer Lugar la Historia de una Tradición: Isaías

Los personajes del espacio imperial son presentados sin una historia, mientras que por el contrario, Juan (y otros personajes como él en el evangelio) es puesto en una línea histórica. Esta línea de historia se remonta a las expectativas alimentadas por un anuncio del profeta Isaías (vv. 4-6). De este modo, Juan es visto como una expectativa que se renueva con cada generación.

Pero si ampliamos la mirada podemos comprender que a través de Isaías no sólo es leída la figura de Juan, sino también todo el contexto que lo rodea. Este contexto incluye a las figuras que aparecieron antes y a los lugares de poder, tan opuestos a lo que se nos dice de Juan. Las palabras de Isaías deben ser leídas, entonces, como lo alto/poderoso que es rebajado/debilitado.

El final de la cita de Isaías busca que se pueda visualizar que el proyecto es que “toda carne” pueda ver “la salvación de Dios” (v. 6). Esto sólo será posible después de bajar lo que tiene poder y de subir lo que no lo tiene.

Leyendo desde Nuestra Vida

En el comienzo de nuestra reflexión decíamos que el contexto es una elaboración que realizamos y que nos sirve de herramienta para interpretar eventos. Así sucedió en el pasado, con el ministerio de Juan presentado por Lucas en el texto que nos ocupa, y así sigue sucediendo en el presente, y no menos hoy en día que en el pasado. Tal vez podríamos afirmar que hoy es mucho más utilizada esta herramienta. Vemos cómo la creación de una “realidad” a través de los medios de comunicación va armando un contexto que puede incluso terminar con gobiernos, o bien sostenerlos.

Pero como cristianos y cristianas no podemos dejar de estar atentos a la creación de estas realidades, de estos contextos. El texto de hoy nos muestra en qué se pone atención cuando se busca crear contextos. Esto es lo que podemos tener en cuenta: ¿Dónde están hoy los desiertos que permiten recomenzar relaciones nuevas y sanas? ¿Cómo son presentados los personajes de nuestros contextos? ¿Cómo nos presentamos a nosotros/as mismos/as en nuestros contextos?