< October 09, 2011 >

Comentario del San Mateo 22:1-14

 

Esta parábola contiene tres temas importantes: 1) Jesús es el Hijo de Dios; 2) El rechazo del pueblo de Israel hacia los profetas enviados por Dios; 3) Inclusión de los Gentiles en el Reino de Dios.

Estos temas se encuentran en la parábola anterior de los labradores ingratos. El uso de la metáfora de la boda, aplica a la relación entre Dios y su pueblo. Otros usos de dicha metáfora sobre un banquete o fiesta nupcial aplican al ministerio de Jesús en la tierra y a la segunda venida de Cristo.

v. 1 Jesús continúa hablando con parábolas a la audiencia.

v. 2 La Era mesiánica es comparada con un banquete nupcial. El anfitrión es un rey que representa a Dios el Padre y el hijo del rey representa a Jesús, el novio que contraerá nupcias.

v. 3 El rey envía a sus siervos por los invitados a la boda. Dios envía a sus siervos, los profetas, al pueblo de Israel. Los invitados a la boda representan al pueblo de Israel, quien responde rechazando el mensaje de los profetas. Los invitados no quisieron venir a la boda. El pueblo de Israel decidió rechazar a los mensajeros de Dios. Dios extiende la invitación y es decisión, de quien escucha dicha invitación, de recibirla o rechazarla. 

v. 4 El anfitrión de la boda insiste en ofrecer la invitación, pues todo está listo para el banquete. Dios no cesa de extender su invitación.

v. 5-6 La respuesta es la misma. Los invitados ignoran ser requeridos y prefieren regresar a sus actividades cotidianas. Algunos que escuchan la invitación de Dios prefieren seguir con sus costumbres, teniendo una manera de vivir alejada de Dios. Otros reaccionan de manera violenta contra los siervos y los matan. El pueblo de Israel reaccionó de manera violenta contra los profetas.

v. 7 Este versículo menciona el juicio de Dios contra la cuidad de Jerusalén, la cual sería destruida en el siglo 70 d.C.

v. 8 Quienes rechazaron la invitación no son dignos de ésta.

v. 9 La invitación fue rechazada por el pueblo de Israel, así que se extiende a los Gentiles, quienes ahora son parte del Reino de Dios.

v. 10 De los asistentes a la boda, algunos son buenos y otros malos. Tanto buenos como malos tienen la oportunidad de escuchar y responder a la invitación de Dios a su reino. Existe una separación entre los creyentes verdaderos y los falsos.

v. 11-12 En el tiempo de Jesús, se esperaba que los asistentes a una boda portaran vestiduras apropiadas. Las vestiduras simbolizan la rectitud que caracteriza a un hijo(a) de Dios. Dichas vestiduras de rectitud se mencionan en Isaías 61:10. Quienes quieran ser contados como hijos(as) de Dios no tienen excusa para no mostrar que portan las vestiduras de rectitud demandas por Dios.

v. 13 Quienes no porten vestiduras de rectitud, serán separados y condenados al infierno.

v. 14 Muchos son los llamados a formar parte del Reino de Dios, pero pierden la oportunidad rechazando la invitación mostrándose indiferentes, ingratos y soberbios.