< August 05, 2018 >

Comentario del San Juan 6:24-35

 

“Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, buscando a Jesús” (v. 24).

Jesús, el Pan de Vida

La situación que se describe en v. 24, indica que la gente debió haber intuido que acababa de suceder otro milagro y que estaban resueltos a investigarlo:1 “Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron: --Rabí, ¿cuándo llegaste acá?” (v. 25). Jesús ignora la pregunta y da con el centro de la cuestión al declarar: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis” (v. 26). R. T. Hoeferkamp explica este versículo:

Estas palabras son fundamentales para la interpretación juanina de semeia [señal]. La manera en que la gente vio las señales (6:2 y 14) permaneció en un nivel meramente físico; ellos comieron de los panes y se saciaron. De este modo Jesús implica que hay otro nivel en el que deben verse las señales que la gente no pudo alcanzar… Las señales juaninas apuntan más allá de sí mismas… hacia quien las hace… “Ver señales” en su sentido completo es entender y creer que Jesús es el Pan de Vida.2

En el v. 27, Jesús comienza a aclarar el significado que la gente no había visto en la semeion (señal) material:3 “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a este señaló Dios, el Padre.” Dios, el Padre es quien ha validado y autorizado al Hijo del Hombre. Por lo tanto, el hecho que sobresale es que el “Hijo de hombre” les dará la comida que permanece para vida eterna. El Hijo del hombre es quien descendió del cielo (Jn 3:13). Él es quien podrá darles esta comida, pero únicamente después de que sea glorificado.4  “Entonces le preguntaron: --¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” (v. 28). Con esta pregunta, Juan muestra que quienes la hacen no pueden captar el hecho de que la comida que permanece para vida eterna es un don otorgado por el Hijo del hombre.5  R.T. Hoeferkamp explica:

Aunque las obras que ponen en práctica pudieran ser “obras de Dios,”6 imaginan que son precisamente las obras que ellos ponen en práctica las que van a ganarles la comida prometida por Jesús.7

“Respondió Jesús y les dijo: --Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado” (v. 29). R.T. Hoeferkamp interpreta la respuesta de Jesús, de la siguiente manera:

La “obra de Dios” en singular no es un esfuerzo (en alemán, Leistung) meritorio, sino la aceptación de un don. La obra (en griego, ergon) de Dios de creer corresponde a la obra (ergon) de Dios de enviar a su Hijo. Dios ha obrado su obra al enviar a su Hijo; la gente pone en práctica la obra de Dios al responder a dicha obra de la única manera en que la gente puede responder: con fe.8

La gente elude la respuesta de Jesús. “Entonces le dijeron: --¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: ‘Les dio a comer pan del cielo’” (vv. 30-31). Jesús ignora el desafío, planteado a partir de la errónea comprensión que tiene la gente de lo que es una “señal.” En su respuesta, más bien se encarga de rendir una exégesis del texto de las Sagradas Escrituras que ellos han citado.9 “Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo, porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (vv. 32-33). R.T. Hoeferkamp interpreta estos versículos de la siguiente manera:

La multitud, malentendiendo de manera total las palabras de Jesús y, al igual que la mujer samaritana (Jn 4:15), está completamente atrapada en el sentido físico de “la vida.” Por eso le responden a Jesús con ingenuidad: “Señor, danos siempre este pan” (6:34). Con estas palabras, el escenario está preparado para el gran discurso de Jesús sobre el pan de vida.10

Los vv. 26-34 sirven como una introducción al discurso sobre el Pan de Vida,11 que Jesús comienza con el dicho “Yo soy el pan de vida” (v. 35). Este dicho de Jesús y el discurso que sigue en los vv. 36-58 están enteramente ligados a la historia de la multiplicación de los panes.12 ¿Cuál fue el motivo por el que el evangelista los ligó? ¿Qué significa que Jesús diga que él es el pan de vida? ¿En base a qué tradición lo afirma? En los comentarios correspondientes a los dos domingos que siguen, tendremos la oportunidad de explayarnos sobre estas preguntas, trazando un perfil del discurso de Jesús para iluminar su significado, con base en los estudios de un par de teólogos que se han dedicado a estudiarlo en detalle. Con este fin, nos acercaremos a las palabras claves de la tradición sapiencial que primero surgen en el Antiguo Testamento y luego en el Nuevo Testamento, donde en las palabras de institución de la Santa Cena o Eucaristía se transforman, para ampliar su significado y manifestarse plenamente en sus elementos físicos: el pan y el vino consagrados, el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo. 


Notas:

1. Robert T. Hoeferkamp, The Relationship Between Semeia and Believing in the Fourth Gospel (Ph.D. diss., Christ Seminary – Seminex, 1978), 121.

2. Ibid., 121-122.

3. Ibid., 122.

4. Ibid., 123.

5. Ibid., 124.

6. R. T. Hoeferkamp aclara que con “obras de Dios” se refiere a “las obras que Dios desea de los hombres.” Véase Ibid., 124.

7. Ibid.

8. Ibid., 124-125.

9. Ibid., 127.

10. Ibid., 127.

11. Ibid., 121.

12. Ibid., 127-128.