< May 27, 2018 >

Comentario del San Juan 3:1-17

 

El Testimonio Visible de los Testigos Invisibles

 

Cuestión de Maestros

La primera observación que conviene hacer surge de la calidad de maestros que se asigna a los dos personajes de este diálogo. Nicodemo es descrito, inicialmente, como un fariseo muy importante (árjon es la palabra del original griego en el v. 1 que la versión Reina Valera 1995 traduce como “dignatario”) entre los judíos. Esta información adquiere relevancia por la manera en que el propio Nicodemo se posiciona ante Jesús y por la manera en que, por boca de Jesús, es descrito el fariseo. En efecto, Nicodemo se dirige a Jesús denominándole Rabí, mi maestro, y reconociendo la procedencia divina del poder con que Jesús realizaba las señales (v.2).

Si se toma en cuenta el altísimo valor que el evangelio de Juan asigna a la función de discípulo, tanto así que el personaje principal del escrito es ese innominado “discípulo amado,” no se puede pasar por alto el sometimiento a Jesús implicado en la declaración inicial de Nicodemo al llamar Rabí a Jesús. Esto, por supuesto, no puede ocultar la valoración que el narrador hace del propio Nicodemo al poner en boca de Jesús la expresión: “Tú, que eres el maestro de Israel, ¿no sabes esto?” (v. 10). La comparación por oposición es evidente: el maestro de Israel no entiende; Jesús, el maestro que viene de Dios, debe enseñarle.

Tampoco debe minusvalorarse el hecho de que Nicodemo reconozca a Dios detrás de las señales de Jesús. El capítulo 12 del evangelio, considerado un capítulo bisagra por muchos investigadores, evalúa en forma pesimista lo que ha sido el peregrinaje de Jesús, enviado como testigo del Padre, al señalar que, habiendo Jesús hecho tantas señales, aun así, no creyeron en él. De nuestro texto, en cambio, surge un Nicodemo que sí logra reconocer a Dios detrás de las señales de Jesús.

El Horario es Importante

La segunda observación que hacemos surge del dato según el cual Nicodemo vino a Jesús de noche. Lo que debe hacernos sospechar la relevancia que tiene para el cuarto evangelio esta indicación es la repetida referencia que se hace a esta visita de noche en lo sucesivo de la narración juanina. En efecto, en 7:50 se habla del fariseo, informando al lector que se trata del mismo Nicodemo que en otra ocasión había ido a ver a Jesús, y algunos manuscritos agregan que lo había hecho de noche.1 Y en 19:39, cuando se dice que Nicodemo se hizo presente para ungir a Jesús en su muerte, el narrador insiste en que se trata del mismo que había ido a ver a Jesús de noche.

El elemento de la oscuridad es muy relevante para la comprensión de lo que finalmente pasa con Nicodemo. La preparación para la predicación no puede pasar por alto el largo monólogo de Jesús que sigue a su diálogo con Nicodemo. Desde el versículo 18 en adelante, Jesús reflexiona sobre su carácter de luz del mundo (vv. 19ss) y sobre el rechazo que ocasiona la luz a las personas cuyas obras son malas. Estas aborrecen la luz y no vienen a la luz “para que sus obras no sean puestas al descubierto” (v. 20). En cambio, quien practica la verdad viene a la luz, con lo cual lectores y lectoras quedan informados/as de la evaluación que se hace en el cuarto evangelio de Nicodemo, quien estaba en la oscuridad, pero vino a la luz.

Este Nicodemo, que solo tiene tres apariciones en la narrativa juanina, ha sido frecuentemente ignorado como seguidor de Jesús. Esto sucede por el desconocimiento de las particularidades del cuarto evangelio, cuya comunidad de origen debió albergar un número considerable de miembros que, por diversos motivos, tenían que permanecer invisibles. Se trata de los así denominados “criptocristianos,” creyentes que por las más diversas razones debieron construir una militancia cristiana más recatada que la de otros, como se señala en Jn 12:42.

Consideraciones Homiléticas

Propongo para la predicación la cuestión de la manera de acercarse a Jesús. Muchas personas hoy están buscando acercarse al Señor de noche y también en silencio. En algunos casos es por temor a los fariseos de hoy; esos grandes cumplidores de la letra, pero profundamente ignorantes del Espíritu. Nuestras comunidades deben estar preparadas para recibir a quienes se acercan de noche, y a quienes quieren mantenerse en la invisibilidad y no ser forzados a asumir la postura externa de la mayoría de quienes se confiesan seguidores/as de Jesús. Si algo nos dice al respecto el cuarto evangelio es que, llegado el momento, los seguidores invisibles cumplirán con su deber, ya sea abogando por la fe o preparando el ungüento para la sepultura, como lo hizo Nicodemo, o facilitando el sepulcro como lo hizo José de Arimatea.


Nota:

1. Así lee el texto Mayoritario, entre otros.