< January 09, 2011 >

Comentario del San Mateo 3:13-17

 

Los versículos trece al diecisiete del tercer capítulo del evangelio según San Mateo, relatan cuando Jesús fue bautizado en agua por Juan el Bautista.

El versículo trece comenta que Jesús vino de Galilea. Mateo 2:22 menciona que José, María y Jesús  se establecieron en la región de Galilea en la ciudad de Nazaret. Por dicha razón éste versículo señala que vino Jesús de la región donde vivía, es decir, de Galilea, al Jordán, donde Juan el Bautista bautizaba (Mateo 3:6). Los primeros versículos del capítulo tres de San Mateo, señalan que el ministerio de Juan el Bautista constaba en predicar y bautizar en el río Jordán. En el versículo once de éste mismo capítulo, Juan el Bautista dice que él bautizaba en agua, pero el que vendría después de él, refiriéndose a Jesús, bautizaría en Espíritu Santo y en fuego. Juan el Bautista, como siervo de Dios, bautizaba en agua, pero el bautismo del Espíritu Santo viene de Jesús. El capítulo tres de Mateo da a entender que la gente, después de escuchar el mensaje de arrepentimiento de Juan el Bautista, venían a él para ser bautizados en agua de manera voluntaria.  

En el versículo catorce, cuando Jesús se presenta ante Juan el Bautista para ser bautizado, Juan se resiste. Juan el Bautista reconoce la autoridad de Jesús como el Mesías y le dice que debiera ser lo opuesto, es decir, que Jesús debería bautizarlo a él. Lo que Juan el Bautista predicaba sobre aquél que vendría después de él a bautizar con el Espíritu Santo y poder (Mateo 3:11) se estaba cumpliendo al tener a Jesús, el Señor, frente a él.   

En el versículo quince, Jesús le responde a Juan el Bautista que es conveniente que se cumpla toda justicia. Jesús le hace entender a Juan el Bautista que era necesario que él lo bautizara en agua.
El versículo dieciséis y diecisiete comentan que después de ser bautizado Jesús en agua, los cielos se abrieron y el Espíritu de Dios descendió en forma de paloma, escuchándose una  voz diciendo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Dios el Padre se complace del acto de obediencia de Jesús al ser bautizado en agua. Dios el Padre comunica que se complace de su Hijo Jesús. Estos versículos presentan a Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo en la misma escena.

El inicio del ministerio de Jesús es marcado por el acto de ser bautizado en agua. Jesús se presenta ante Juan el Bautista en un acto de "cumplimiento y obediencia." Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo, se hacen manifiestos después que Jesús es bautizado, sellando y respaldando su ministerio e identidad como Hijo de Dios, el Mesías. De este modo, se hace evidente la autoridad de Jesús, Hijo de Dios y nos da ejemplo a nosotros como cristianos de ser obedientes a Dios al bautizarnos en agua como El mismo lo hizo.