< November 29, 2015 >

Comentario del San Lucas 21:25-36

 

Estar Atentos, Erguirse y Comenzar a Caminar hacia la Liberación…

Estamos comenzando el tiempo de adviento según el calendario litúrgico. En este primer domingo de adviento tenemos un texto que podemos ubicar en el género literario apocalíptico. Es de suma importancia enmarcar un texto bíblico al leer la Biblia, ya que en ella se encuentran numerosos géneros literarios y, desde luego, no todos buscan comunicar lo mismo ni en las mismas formas.

En este sentido me interesa recordar que el apocalíptico es un género literario que surge en momentos históricos y sociales en los que las promesas y las expectativas de mejores condiciones de vida se han visto fuertemente reducidas, si es que no están directamente desaparecidas. Los grupos de visión apocalíptica que dejaron plasmadas algunas de sus ideas más importantes en textos bíblicos tuvieron su mayor desarrollo precisamente en tiempos de persecución. El Nuevo Testamento tiene varias piezas de estilo apocalíptico y un libro entero de este género (el Apocalipsis). Lo que tenemos acá, este domingo, es un texto de estilo apocalíptico dentro de un evangelio.

¿Qué Quisiéramos Resaltar de este Género en el Contexto Particular de Adviento?

Un texto apocalíptico tiene varias “entradas” posibles. Una primera “entrada” es hacer hincapié en las catástrofes, en las promesas, en las posibles relaciones con eventos de la época en que se escribe, etc. Una segunda “entrada” es identificar los verbos en modo imperativo que se encuentran en el texto y acceder así a la propuesta de vida que se está presentando en la narración. Una tercera “entrada” es considerar el texto apocalíptico como una relectura del momento de liberación del pueblo de Dios, es decir, como una relectura del Éxodo. Yo propongo que abordemos el texto desde la segunda y la tercera de las “entradas” que he mencionado.

Varios textos apocalípticos, entre los cuales se incluye el mismo Apocalipsis de Juan, se encuadran detrás un marco de relectura que tiene que ver con un tiempo de esclavitud y una esperanza de liberación de la misma.

Podemos acercarnos a nuestro texto pensando en esto. Tengamos en la memoria, en este sentido, que para liberar a su pueblo de la esclavitud egipcia, Dios ejecuta varios actos espectaculares. Los relatos apocalípticos tienen en su descripción de eventos catastróficos este trasfondo, el de promover la liberación de un pueblo esclavizado. Decimos entonces que leer los cataclismos como meros actos destructivos no hace justicia a este trasfondo de liberación.

Por otro lado, interesantemente, el texto apocalíptico busca revelar cómo operan las nuevas esclavitudes. Posiblemente en el tiempo de los evangelios ya no había un sistema social como el que permitió la esclavitud que habían sufrido los hebreos en Egipto siglos atrás, pero sí existía un sistema social que esclavizaba en diferentes formas a sus habitantes.

El texto que estamos considerando nos pone delante, creo, nuevas formas de esclavitud en los versículos 26 y 34. En el v. 26 se describe a los seres humanos con dos sustantivos que muchas veces van juntos en la literatura apocalíptica y que la versión Reina Valera 1995 traduce como “temor” y “expectación” (ansiedad). Esta caracterización nos muestra, pues, sujetos que están esclavizados bajo el miedo y la terrible ansiedad por el futuro. Luego, en el v. 34, podemos notar que la caracterización de los sujetos esclavizados es fuertemente desalentadora: seres con corazones apesadumbrados (¡en el mundo greco romano solía usarse esta expresión para describir la preocupación por lo económico!) y esa pesadez de corazón se da por tres cosas que se mencionan con tres palabras: la primera es traducida como “glotonería” por la versión Reina Valera 1995 y puede describir un estado similar a la resaca luego de consumir mucho alcohol (kraipale en el original griego); la segunda palabra, traducida como “embriaguez,” es una intoxicación por consumo abusivo de alguna sustancia (methe en el original); y la tercera, traducida como “preocupaciones de esta vida,” es efectivamente una preocupación angustiante por las cosas cotidianas de la vida (merimnais biotikais en el original).

Ante esta novedosa modalidad de esclavitud, el relato apocalíptico anuncia una liberación, un tiempo nuevo. Para ese momento propone, por medio de verbos en imperativo, una actitud distinta de parte de los seguidores y seguidoras de Jesús.

¿Cuáles son esos Verbos?

Los primeros se encuentran en el v. 28: “erguíos” y “levantad vuestra cabeza,” que son formas del imperativo de los verbos griegos anakypto y epairo, que significan ponerse erguido y levantar la cabeza. Es notable la imagen visual. Lo primero que el texto propone es algo sumamente corporal, sumamente visual. La verdad es que la propia postura del cuerpo puede evidenciar una esclavitud o una liberación. Una cosa es un caminar cabizbajo, caído, casi sin ver una dirección hacia dónde ir, y otra cosa es levantar la cabeza y prepararse para caminar erguidos… ¡Viniendo de un texto apocalíptico no podía ser de otro modo!

Otros verbos interesantes que se expresan en imperativo están en los versículos 34 y 36: “mirad” y “velad,” que son formas del imperativo de los verbos griegos prosejo y agripneo, que denotan ambos la toma de conciencia sobre lo que sucede, una actitud vigilante, atenta ante los sucesos. Esto es fundamental en la literatura apocalíptica y acá también: la idea de un llamado a prestar atención inteligentemente a las situaciones de la vida. Buena parte de la literatura apocalíptica trabaja sobre esta idea de un mundo engañado, de un mundo seducido por los poderes del momento. El imperativo aquí es ser conscientes, descubrir, estar atentos y atentas.

Hoy, en Adviento…

Sin dudas es un muy buen texto para comenzar el tiempo de adviento, un tiempo que nos convoca a revisar las nuevas formas de vivir esclavizados y esclavizadas en nuevos imperios sigilosos, brillantes y atractivos, pero sumamente destructivos. La primera tarea para un apocalíptico es ser consciente, vigilante, atento.

Esta tarea en nuestros tiempos deberá ser cuidadosa puesto que los imperios modernos han llegado al corazón de cada habitante y los han convertido en pesados, tristes y llenos de miedo.

Una buena figura para trabajar en la predicación es la que utiliza el texto, la de alzar la cabeza, erguirse. Y finalmente comenzar a caminar, del mismo modo en que lo hizo el pueblo de Dios en el Éxodo.