< October 12, 2014 >

Comentario del San Mateo 22:1-14

 

Un banquete cuya importancia fue mal calculada

Nuestro texto se inicia con un “respondiendo” que resulta difícil de conectar con alguna pregunta o comentario que haya sido hecha por interlocutor alguno. En efecto, 21:46 ya parece ser un resumen que el narrador nos proporciona con la finalidad de “ahorrar” tiempo narrativo y pasar al tema que le interesa destacar. Por tal razón deberíamos suponer que ha pasado algo de tiempo entre la escena anterior y la presente, donde Jesús “les volvió a hablar en parábolas” (22:1).

La parábola que hoy analizamos tiene un paralelo en Lc 14:16-24. Ésta última es, sin embargo, tan diferente de aquella que, como ha hecho notar Ulrich Luz, los comentaristas de la iglesia antigua, medieval y de la reforma las consideraron dos parábolas diferentes.1

La parábola mateana trata sobre un rey que prepara un banquete de bodas para su hijo. Así es el reino de los cielos, señala Jesús, como un rey que prepara un banquete de bodas para su hijo (v. 2). Es cierto que el uso de la figura del banquete (vv. 2-10) está asociada con las imágenes de la esperanza futura. Sin embargo, la focalización del narrador en los detalles de la invitación (v. 4), del rechazo a la misma (v.5), de la violencia contra los siervos (v. 6) y de la ropa inadecuada que uno de los comensales llevaba puesta (v. 11), hace pensar no tanto en la esperanza futura, sino en la importancia que se debería asignar a la celebración en esta parábola y, por ende, al reino de los cielos, que es, finalmente, de lo que trata la parábola (v. 2).

El peso de la narración puede depositarse, por un lado, sobre los primeros invitados, como también hace notar Ulrich Luz. En este caso el tono de la parábola es sombrío a causa de la afrenta que estos hacen al rey, al restarle valor a la invitación. Por otro lado, el peso de la narración también puede depositarse sobre los segundos invitados. En este caso el tono es festivo, porque se enfatizaría la idea de la inclusión misericordiosa de unos que antes habían sido rechazados. Diremos que ambas vertientes no son mutuamente excluyentes siempre y cuando estén unidas en un núcleo más fuerte. Este núcleo estaría formado, a nuestro juicio, por el valor que el rey asigna al banquete de bodas que prepara en honor a su hijo. O sea, propondríamos que el tema central aquí es la importancia que se debería asignar a la invitación que Dios nos hace a participar en el reino de Dios.

Releyendo la parábola desde nuestra perspectiva, diremos que el reino de los cielos es algo muy preciado para Dios, que puede compararse con la importancia que un rey le asigna al banquete que ha preparado para la boda de su hijo. La celebración es tan importante que el rey invita a algunas personas específicas a la celebración. Pero ante el fracaso de tal empresa, extiende la invitación a otras personas que antes no habrían estado en su lista.

Hay dos situaciones que enojan al rey y que son determinantes para la identificación de un sentido de la parábola. Por un lado lo enoja la displicencia con que los primeros invitados declinan la invitación. Ellos prefieren atender sus propios negocios e incluso maltratan a los siervos. Por otro lado lo enoja la vestimenta con que uno de los invitados asiste al banquete. Parecen dos enojos desconectados, pero en ambos casos se nota que los invitados no tienen conciencia de la importancia del banquete y de lo que esto significa para el rey que convoca.

Consideraciones homiléticas

En una sociedad donde la dimensión religiosa tiene cada vez menos importancia, resulta importante recordar que la predicación del evangelio de Jesucristo no es una convocatoria carente de valor. En efecto, no se trata de algo que pueda ser desechado sin consecuencias. Lamentablemente, la falta de importancia que muchas personas asignan a la invitación de Jesús es concordante con la falta de importancia que muchos predicadores asignan a la misma. El texto nos llama a tomar en serio la participación en el reino de los cielos, así como la exclusión de tal participación.

 


 

1 Ulrich Luz, El Evangelio Según San Mateo. Mt 18-25, vol. III (Salamanca, España: Sígueme, 2003), 308.