Comentario del San Mateo 13:24-30, 36-43
Con el texto de la semana anterior iniciamos el capítulo de las parábolas del reino. Jesús lo inaugura como una alternativa al imperio romano, que era esclavizante y opresor, y también a un tipo de religión que excluía en nombre de Dios a quienes consideraba pecadores.
El pasaje para hoy nos presenta la parábola de la cizaña y la explicación que Jesús hace de la misma.
Trigo y cizaña
Esta parábola toma de nuevo el mundo de la agricultura. El trigo es la semilla sembrada, pero no sola, puesto que por la noche un enemigo del sembrador siembra cizaña junto a él.
La cizaña es una planta que, al menos físicamente, es muy parecida a la del trigo. Sin embargo, contiene propiedades neurotóxicas.1 Quizá por eso, al saber de estas características, los siervos le dicen al sembrador que pueden arrancarla en ese instante, pero él les pide que esperen a la cosecha para separar el trigo de la cizaña. Sólo entonces el trigo irá al granero y la cizaña al fuego.
Los discípulos le piden a Jesús que les explique la parábola
El que siembra es el Hijo del hombre,2 el campo es el mundo, la buena semilla representa a los hijos del reino, el enemigo que sembró cizaña es el diablo, la siega es el fin del mundo y los segadores son los ángeles.
El título “Hijo de hombre,” según el libro de Daniel 7:13–14, corresponde a un mesías soberano, poderoso:
Miraba yo en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido.
Pero según Mateo, es un humilde sembrador que no tiene nada que ver con el poder.3 Que es capaz de trabajar junto a los siervos.
El campo donde se siembra es el mundo; ese que Dios amó, dice el Evangelio de Juan. La parábola describe que en este mundo, donde se desarrolla el reino de los cielos, conviven los/as llamados/as, los/as elegidos/as que aceptaron la invitación de Jesús con quienes no quisieron saber nada del evangelio de justicia, amor y paz.
En el grupo de Jesús están los 12, los discípulos/as, los/as simpatizantes que ayudan a los itinerantes, los/as amigos/as, los/as patrocinadores/as, los/as curiosos/as, y también los despreciados, los marginados sociales y los pecadores.4
Quien sembró la mala semilla es el diablo,5 opuesto a Jesús. No necesariamente, como podríamos pensar, es una persona con poder que, como en general se le considera, es el gran enemigo de Jesús. Es también el representante de un sistema egoísta que se opone al mandamiento de amar con amor agape.6
En la parábola, el enemigo es el adversario de Jesús o los adversarios que siembran la duda, el descrédito, el rechazo, la presión y la burla. Los hijos del reino conviven en este mundo con los hijos del malo.
En Jesús existe inclusión y no segregación
“No arranquen la cizaña porque pueden dañar el trigo. Esperen a la cosecha, puesto que ahí será más fácil reconocer la cizaña.” Es posible pensar en dos sembradores: uno es el Hijo del hombre, que siembra de día buena semilla; el otro es el diablo, que siembra de noche mala semilla. El tiempo de espera a la cosecha apunta a que los hijos del malo puedan cambiar su manera de pensar y aceptar ser hijos del reino.
Porque en Jesús hay inclusión, no exclusión. En él todos/as son invitados/as a vivir en el reino. Él, en muchas ocasiones, predica que vino por los/as pecadores/as, que vino a salvar a quienes se han perdido (Lucas 19:10).
Oposición al reino de los cielos
Los/as hijos/as del reino están en el mundo, conviven con los hijos del malo, viven en el imperio y padecen las consecuencias, pero su solidaridad y entendimiento del reino les ayudan a que sea menos pesada la espera. Para Jesús, quienes van en contra del reino y están a favor del imperio con su egoísmo y exclusión son hijos del maligno.7 Y aunque conozcan del reino, si su actuar no es de misericordia, justicia, solidaridad y amor agape, son hijos del maligno.
Cuando pase el tiempo y el trigo haya dado fruto, vendrá la cosecha. El trigo irá al granero y cortarán la cizaña y la quemarán. Se habla también del día del juicio final, una idea proveniente de la teología del Antiguo Testamento, que el Evangelio de Mateo retoma en los capítulos 24 y 25. Ahí los/as hijos/as del reino entrarán a vivir con Dios y los hijos del malo no podrán entrar.
Hacia la predicación
Los/as hijos/as del reino conviven en este mundo con personas a las que no les interesa el evangelio y que incluso van en contra de él. Les importan más el egoísmo y el abuso.
Jesús espera un tiempo para quitar lo malo y lo dañino para el reino, deseando que también los hijos del maligno se conviertan en hijos del reino.
Los/as hijos/as del reino deben dar testimonio de misericordia y amor agape en este mundo para que otros/as se conviertan a Jesús.
Bibliografía
Coenen, Lothar et al. Diccionario teológico del Nuevo Testamento, 4 Tomos. Ed. Sígueme: Salamanca, 2009.
Lohfink, Gerhard. Las cuarenta parábolas de Jesús. Ed. Verbo Divino: Navarra, 2021.
Pérez Millos, Samuel. Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento, Mateo. Ed. Clie: España, 2009.
Strong, James. Nueva concordancia Strong del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Ed. Caribe: Miami, 2002.
Notas
- Lohfink, Las cuarenta parábolas de Jesús, 127.
- Título mesiánico que aparece por primera vez en el libro de Daniel.
- Millos, Mateo, 908.
- Lohfink, Las cuarenta parábolas de Jesús, 129.
- diabolos: el que tira mentiras, calumniador. Nueva concordancia Strong del AT y NT, G1228, 539.
- agapé: amor misericordioso, amor sacrificial, amor de pensar en el otro. Diccionario teológico del Nuevo Testamento, Tomo I, 113.
- Millos, Mateo, 909.




July 19, 2026