< October 28, 2012 >

Comentario del San Juan 8:31-36

 

A modo de introducción quisiera notar dos hechos.

En primer lugar que este domingo recordamos la Reforma y lo hacemos leyendo un texto del evangelio de Juan. Esto no deja de ser interesante ya que este evangelio tiene la particularidad de ser una memoria, una tradición, sobre el ministerio de Jesús bastante diferente a la que expresan los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). De modo que es interesante recordar la Reforma, la búsqueda de memorias diversas, a través de un Evangelio que fue memoria alternativa a la sinóptica.

En segundo lugar, un hecho para destacar es que en este evangelio se utiliza el recurso literario de tomar determinadas palabras-conceptos e ir desarrollándolos a lo largo de la obra, con matices, agregando elementos o modificándolos según la situación. Uno de estos términos, y sobre el cual reflexionaremos es el de verdad.

Leyendo el evangelio...
"¿Qué es la verdad?" Con esta pregunta, por cierto tramposa en la boca de un poderoso a punto de condenar a muerte a un inocente, Pilato cierra el hilo de sentidos que el evangelio de Juan va a dar a este concepto (Jn 18:38).

En el comienzo del evangelio aparece este término cuando dice que la encarnación es la gracia y la verdad del Verbo hechos realidad en Jesucristo (Jn 1:14). El mismo Jesús lo expresará en 14:6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida."

El término va a ir tomando diversos matices a lo largo de la obra de Juan. Acá nos interesa detenernos en el momento en que discute con algunos judíos que habían creído en él. En Juan 8:32 se encuentra el dicho que sintetiza este nuevo giro conceptual: el que conoce la verdad adquiere libertad. Esto de lograr libertad a partir de conocer la verdad procede del comienzo del evangelio de Juan, el prólogo del primer capítulo (1:1-18). En este comienzo se plantea un conflicto entre la luz y las tinieblas (1:5). La lucha planteada se da al ingresar la luz verdadera en el mundo. Esa luz, que tiene por cualidad ser verdadera, será recibida por unos y rechazada por otros (1:11). Quienes la reciben son hechos hijos de Dios y, por lo tanto, libres (1:12). Esto se debatirá luego en el capítulo que estamos analizando, llegando en 8:33 a pensar si el solo hecho de ser descendencia de Abraham da libertad o no.

El concepto de libertad manejado por este grupo de judíos que creían en Jesús tiene que ver con lo que podríamos denominar una libertad étnica, regionalizada. "Descendientes de Abraham somos y jamás hemos sido esclavos de nadie" (Jn 8:33). Con esta afirmación el concepto de libertad está atado a la pertenencia, o no, a determinado grupo religioso, étnico. Inclusive podemos ir un poco más allá: la libertad en este sentido está vinculada necesariamente con la descendencia. Los descendientes de Abraham son libres; los otros no.

Pero la respuesta de Jesús en el v. 34 del capítulo 8 muestra un corrimiento del concepto de libertad. Si para los que discutían con Jesús la libertad era heredada por el hecho de ser de determinado grupo, para Jesús la libertad tiene que ver con el actuar. La libertad es un estado que se puede perder con determinadas formas de actuar. En este pasaje Jesús lo expresa cuando dice que actuar el pecado es quedar esclavizado al pecado.

Pero Jesús va un poco más allá en el razonamiento. Actuar el pecado lleva a vivir en la esclavitud de ese pecado. Sin embargo, la libertad nos es dada por Jesús, como dice el v. 36. En este sentido podemos volver al prólogo cuando dice que la gracia y la verdad nos han llegado a través del Hijo (Juan 1:17).

Nuestro actuar en libertad es una respuesta a esa verdad dada por Dios en el Hijo.

Sintetizando podemos decir confiadamente que la verdad es instalada en el mundo por medio de Jesucristo desde los orígenes. Esa verdad se encuentra en conflicto con las tinieblas. Podemos acceder a la verdad por medio de creer en esa verdad; por el contrario, podemos perder la verdad y esclavizarnos a través de la acción pecadora.

Esto último marca una idea concreta sobre la verdad. Ya no es un concepto teórico opuesto a la mentira. La verdad está instalada, regalada, y es lo que permite liberarnos de aquellos actos que nos esclavizan al pecado.

Leyendo nuestra vida...
Pensemos esta idea amarrándola a nuestra vida. Si tomamos la pregunta de Pilato "¿Qué es la verdad?", podríamos recorrer este pequeño texto buscando en nuestra vida si la verdad es algo teórico que sólo pensamos o es una búsqueda ética que ayuda a liberar nuestra vida y la de nuestros semejantes.

En nuestra sociedad postmoderna existen una serie de debates acerca de nuevos paradigmas. Estos debates muchas veces se dirimen o pretenden dirimirse con concepciones de verdad que se parecen bastante a las propuestas en el texto de Juan por los judíos que habían creído. Según éstos, la libertad, y la verdad que la genera, son otorgadas por la pertenencia a determinadas tradiciones (religiosas por ejemplo). Pertenencia que reclama una aceptación total e irreflexiva de los preceptos de esa tradición.

Días atrás una señora en mi iglesia me decía: "en estos tiempos está todo mezclado, una no sabe si está eligiendo bien o mal". Y acá está, creo yo, el corazón del ser humano inquieto que vive en estos tiempos. ¿Qué es elegir bien? ¿Qué es elegir mal? O dicho con las palabras que venimos pensando: ¿Cuál es la verdad?

Me gustaría responder a esta pregunta teniendo en cuenta la forma en que propone hacerlo el evangelio de Juan desde las palabras de Jesús. En realidad hay que seguir leyendo un poco más el capítulo 8 donde continúa la discusión, pero sintetizaremos.

La verdad está fuertemente asociada en esta parte del Evangelio con la posibilidad de ser libres. La esclavitud, por el contrario, es un estado que se adquiere con el actuar el pecado. Más adelante, en el mismo capítulo 8, el evangelista recordará palabras de Jesús en las cuales asocia la mentira con la muerte (v. 44). ¿Podremos pensar la verdad como aquella acción que tiende a llevar al ser humano a la libertad? ¿Podríamos pensar la mentira como el accionar que tiende a llevar al ser humano a la muerte?

Será nuestra tarea buscar la verdad que nos lleve a la vida en libertad, que libere diferentes pueblos, diferentes culturas, diferentes clases sociales. Cada una de estas categorías necesitará diferentes herramientas para llegar a la vida plena. Esas herramientas diversas serán entonces la verdad.