Lectionary Commentaries for July 12, 2026
Séptimo domingo después de Pentecostés

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Evangelio

Comentario del San Mateo 13:1-9, 18-23

Moisés Pérez Espino

El capítulo 13 de Mateo es relevante porque está compuesto sólo de parábolas y porque a partir de este discurso, el evangelio abre la misión a los no judíos. El pasaje para esta semana es la llamada parábola del sembrador y su explicación.

Parábolas

Jesús enseña a través de parábolas.1 Por medio de ellas revela el reino de los cielos (Mateo 13:11), no pensando en un futuro lejano, sino en un presente cercano a quienes escuchan.

Al hablar de reino, está haciendo una propuesta de gobierno frente al Imperio Romano, al que pagaban impuestos y al que temían por los soldados que vivían en sus tierras. Y también lo hace frente a las autoridades religiosas judías que, por la ley de la retribución, alejaban a los enfermos y a los pecadores de una vida espiritual. El mensaje de las parábolas les anuncia cómo es el reino de los cielos que él inaugura: un reino de misericordia, justicia, paz y ayuda solidaria.2

Jesús les anuncia que con él la presencia del reino es una realidad en la vida de los/as seguidores/as y discípulos/as que siguen la propuesta del reino de los cielos.

Los cuatro tipos de oyentes de la palabra

Jesús se sienta frente al mar y se sube a una barca porque una multitud lo quiere escuchar. Les habla en parábolas. Las parábolas están compuestas de tres elementos: la ocasión, el relato y la aplicación. Si bien no son doctrina, apoyan una doctrina y tienen una enseñanza principal.3

El sembrador sale a sembrar. Parte de las semillas cae en el camino y vienen las aves y se las comen. Parte de las semillas cae entre piedras y germina, pero como no tienen mucha tierra, el sol las quema. Parte cae entre espinos y estos las ahogan. Parte cae en buena tierra y crecen y dan fruto.

Jesús interpreta la parábola

Jesús siembra la palabra en el corazón de los seres humanos y según esta parábola, hay cuatro tipos de personas que escuchan:

  1. Quienes no entienden el evangelio del reino de los cielos.
  2. Quienes entienden, pero el evangelio no echa raíces.
  3. Quienes entienden y les gusta, pero las preocupaciones del mundo y los afanes provocados por el imperio o por las autoridades religiosas les impiden aceptar el evangelio del reino.
  4. Quienes oyen, aceptan y dan mucho fruto. Buena tierra, aceptan, les interesa, dejan los intereses del mundo.

Además, hay quienes se oponen a que el evangelio caiga en buena tierra: el maligno, las preocupaciones del mundo, el sol, etc. El evangelio, la solidaridad y la justicia presentados por Jesús son muy criticados y rechazados. Quienes aceptan también son criticados/as por los sistemas excluyentes.4

Las parábolas del reino

Desde el inicio de su ministerio, el mensaje de Jesús fue: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!” (Mateo 4:17). En el original griego, el verbo arrepentirse es metanoeó, que también se puede traducir como “cambiar la manera de vivir.”5 Las primeras personas que escucharon a Jesús, como lo narra el Evangelio de Mateo, eran personas que vivían en los márgenes. Eran pobres, enfermos, esclavos. Por eso predicaba en los caminos y fuera de las ciudades.6

Al predicar el reino de los cielos, Jesús nos invita a un espacio de justicia en el que gobierna Dios, con aceptación, inclusión y el compromiso de ayudarnos los unos a los otros. El mismo Mateo nos dice en 25:37–40:

Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”

Vivir en el reino de los cielos es ayudar en las necesidades esenciales para vivir, como la comida, la bebida, la ropa y el acompañamiento a las personas marginadas.

Para el imperio son personas que viven en los márgenes. Para Jesús, en cambio, son personas importantes, son seres humanos. Por eso dice el evangelio que cada apoyo que se le da a una de las personas en necesidad es como si se lo diéramos al mismo Jesús.

Hacia la predicación

Jesús invita a vivir y actuar de manera diferente a como lo hacen los gobiernos excluyentes. Y quiere que quienes lo escuchen acepten su evangelio de misericordia y justicia y ayuden a los más necesitados a vivir de tal manera que puedan ser seres humanos dignos.

Jesús sabe que habrá personas a quienes no les interese este evangelio, otras que lo aceptarán pero en quienes no echará raíces, y otras que no quieran o no puedan dejar el reino excluyente. Pero está seguro de que habrá personas que lo aceptarán con gusto, vivirán en el reino de los cielos, pondrán en práctica el evangelio de Jesús y darán mucho fruto.

Bibliografía

Aguirre Monasterio, Rafael. “El evangelio de Jesucristo y el imperio romano.” ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS, Universidad Pontificia Comillas, Madrid, Vol. 86 (2011), Núm. 337, 213–240.

Horsley, Richard. Jesús y el Imperio. Ed. Verbo Divino: Navarra, 2003.

Lohfink, Gerhard. Las cuarenta parábolas de Jesús. Ed. Verbo Divino: Navarra, 2021.

Pérez Millos, Samuel. Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento, Mateo. Ed. Clie: España, 2009.

Strong, James. Nueva concordancia Strong del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Ed. Caribe: Miami, 2002.

 


Notas

  1. La parábola es un relato de cosas conocidas por los oyentes, de cosas cotidianas, que se establece para comunicar una enseñanza espiritual. Millos, Mateo, 852.
  2. Horsley, Jesús y el Imperio, 137.
  3. Millos, Mateo, 853.
  4. Lohfink, Las cuarenta parábolas de Jesús, 85.
  5. Derivado del sustantivo metanoia: arrepentimiento, pensar diferente, cambiar de manera de pensar. Nueva concordancia Strong del AT y NT, G3340, 617
  6. Aguirre Monasterio, El evangelio de Jesucristo y el imperio romano, 137.