< November 04, 2018 >

Comentario del San Marcos 12:28-34

 

Respuesta Inteligente

En este pasaje, que se desarrolla en el templo, un escriba y Jesús entablan una discusión respecto a la ley que culmina con Jesús reconociendo que el escriba había ofrecido una respuesta inteligente.1 Es importante resaltar que, contrario a lo que sucede a través de todo el evangelio de Marcos, esta la primera vez que se presenta una imagen positiva de un escriba. La sagacidad con la que Jesús se maneja en la discusión con los saduceos en el pasaje anterior (vv. 18–27) atrae a este conocedor de la ley. Se acerca para entablar una discusión rabínica con él, a quien reconoce más adelante como "maestro" (v. 32), lejos de todo propósito de provocar un conflicto. El escriba deseaba saber cuál era para Jesús el mandamiento más importante.

En este contexto, ¿qué se considera una respuesta inteligente? Para contestar esta pregunta necesitamos considerar el trasfondo que la respuesta tiene en el Antiguo Testamento, ya que tanto la respuesta de Jesús como el comentario del escriba a la respuesta de Jesús utilizan referencias a la escritura de Israel. En primer lugar, Jesús combina Deuteronomio 6:4–5 y Levítico 19:18:

Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Dt 6:4–5 en la Nueva Versión Internacional NVI).

No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor (Lv 19:18 NVI).

Estos versículos reflejan el pensamiento detrás de los códigos legales del Deuteronomio, definidos a la luz del amor de Dios como su centro y punto de partida, y de Levítico, en donde la santidad está íntimamente ligada con la justicia. Deuteronomio 6:4–5, el Shemá (del verbo hebreo en el imperativo, "escucha"), señala la importancia de escuchar, la unicidad de Dios, y el llamado a amar a Dios con la totalidad del ser. En Marcos, la importancia de escuchar se ve reflejada principalmente en el mensaje de Dios en el momento de la transfiguración de Jesús: "Este es mi hijo amado, a él oíd" (Mc 9:7).

El mandato de amar al prójimo/a en el contexto de Levítico es sumamente importante porque, contrario a lo que se predica hoy día en algunas iglesias, el código de santidad de Levítico incluye también énfasis en la justicia, como claramente lo refleja una lectura completa de Levítico 19. Podemos ofrecer varios ejemplos: la instrucción de dejar parte de la cosecha para quien no tiene (vv. 9–10), y la condena de la opresión (v. 13), la injusticia (v. 15), el chisme (v. 16) y de la trampa en los negocios (v. 36). El capítulo 19 de Levítico en su totalidad apela a la importancia de la santidad con justicia en las relaciones con Dios, las demás personas y la tierra.

Es importante señalar, sin embargo, que el concepto de prójimo en el Antiguo Testamento estaba más bien enfocado en la gente de Israel, no en las personas extranjeras. Aun así, el sentido que Jesús le da, de acuerdo al resto del evangelio, incluye a toda persona.

El escriba simpatiza con el enfoque de Jesús. Su respuesta no solamente afirma lo que Jesús acaba de decirle, sino que también lo interpreta a la luz de la tradición profética, pues en su referencia a los sacrificios y a la misericordia resuenan 1 Samuel 15:222 y Oseas 6:6:

Samuel respondió: "¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros" (1 Sam 15:22 NVI).

Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos (Oseas 6:6 NVI).

El énfasis de estos versos conecta con el pasaje de Hebreos 9:11–14, una de las lecturas que el leccionario ofrece para este domingo. El escritor de Hebreos presenta a Jesús como el sacrificio por excelencia; por lo tanto, no hacen falta más sacrificios. En Jesús solo es necesaria la obediencia a sus palabras que nos invitan a demostrar el amor a Dios y al prójimo por medio de la misericordia y la justicia. En tiempos como los que vivimos hoy es esencial reconocer que tanto la tradición como el mensaje de Jesús nos exhortan a no desconectar la justicia hacia nuestros/as vecinos/as—provengan de donde provengan—de nuestro énfasis en el amor a Dios por medio de Jesucristo.

¿En qué consiste, pues, la respuesta inteligente del escriba? Su respuesta reconoce que el mensaje de Jesús no entra en conflicto con el sentido del Shemá y del mandato de Levítico, esto es, con el énfasis de la tradición en amar a Dios y también al prójimo, pues lo que Dios requiere del ser humano es hacer justicia, amar misericordia, y caminar humildemente con nuestro Dios (Miqueas 6:8). Es necesario, pues, que revisemos las tradiciones religiosas a las que estamos arraigados/as. Estas deben reflejar los principios del amor a Dios con todo nuestro ser y a la gente que nos rodea (el prójimo), y ese amor debe practicarse por medio de la misericordia y la justicia. También es importante abrirnos al diálogo honesto con otras tradiciones de fe y detenernos a escuchar para desarrollar la capacidad de reconocer y afirmar los valores de amor y justicia que tenemos en común con ellas. De esta manera podremos atender las necesidades de nuestra sociedad y de nuestro mundo.


Notas:

1. Según el texto en griego; en la versión Reina Valera 1995 dice: "viendo que había respondido sabiamente."

2. Los libros de Samuel están considerados desde la perspectiva judía como parte de la sección conocida como los "Profetas anteriores." Además, el texto es una cita del profeta Samuel.