< March 25, 2016 >

Comentario del San Juan 18:1-19:42

 

En su relato de la crucifixión y resurrección, el evangelio de Juan nos presenta una versión de un relato muy antiguo de los cristianismos originarios sobre la humillación y vindicación de Jesús.

Ya desde el siglo 19 se ha establecido la teoría de las dos fuentes según la cual Mateo y Lucas usan como fuente en la historia de la pasión a Marcos. A su vez Lucas tiene algunos materiales en la historia de la pasión que nos permiten inferir que conocía otro relato adicional al de Marcos. No obstante, Marcos y Juan no se tenían uno al otro, pero tenían una serie de materiales comunes que han creado la necesidad de explicarlos a base de una fuente, conocida como “la Historia de la Pasión”.[1] Las cosas en común que tienen Marcos y Juan incluyen materiales y secuencia narrativa. Los materiales comunes son el arresto de Jesús, la vista ante el Sumo sacerdote, la vista ante Pilatos, la crucifixión y el sepulcro vacío. Juan y Marcos también comparten, pero ubican en lugares distintos, el relato de la unción de Jesús, la última cena (aunque en Juan no se cuenta la institución de la Cena como tal) y la traición de Judas. 

Estas coincidencias entre Marcos y Juan apuntan a un relato oral que les llegó a cada uno independientemente, y que parece provenir de los judeocristianos de Jerusalén. Esta fuente nos presenta un cristianismo que intenta explicar la muerte y resurrección de Jesús en un esquema de promesa y cumplimiento de la Biblia hebrea. La tumba vacía sirve en este esquema para afirmar que Dios vindica a Jesús.

El evangelio de Juan se distancia del relato común con Marcos en los asuntos propios de la teología y relato de la comunidad juanina. Algunos cambios sustantivos del relato de Juan son:

1. Juan sitúa la historia de la pasión luego de cinco capítulos de un largo discurso de despedida de Jesús a sus discípulos.

2. Dentro de la historia de la pasión hay una serie de cambios significativos que nos permiten conocer la teología juanina con mayor precisión.

3. Juan no tiene un relato de la última cena con la institución de la cena del Señor en la historia de la pasión, sino que lo ubica en 13:1-17, como preludio del discurso de despedida.

4. El arresto de Jesús en Juan es con una cohorte, esto es, alrededor de mil soldados, contrario a Marcos (Mc 14:43) para quien lo efectúa la guardia del templo. Esto le permite a Juan poner en el arresto una revelación de Dios en la respuesta de Jesús a la pregunta de a quién buscaban. Cuando Jesús pronuncia el “Yo soy” del nombre divino (Ex 3:14), los mil soldados caen a tierra, poniendo de manifiesto quién era Jesús.

5. En Juan, el discípulo que hiere al esclavo del Sumo sacerdote es Simón Pedro. Esto funciona para atenuar las negaciones de Pedro.

6. Juan añade algunos detalles sobre los personajes del templo que participan en el arresto de Jesús y relaciona el arresto con las deliberaciones de los sacerdotes sobre la conveniencia de ejecutar a Jesús luego de la resurrección de Lázaro (Jn 11:47-53; 18:14).

7. Juan explica que Simón Pedro logra entrar al patio de la casa del Sumo sacerdote gracias a un discípulo anónimo que era conocido del Sumo sacerdote y que habla con la portera para hacerlo posible.

8. El interrogatorio de Jesús en casa del Sumo sacerdote es un diálogo más extenso que en la versión de los evangelios sinópticos.

9. Juan quita los ultrajes de Jesús que según la tradición sinóptica son llevados a cabo por la soldadesca en casa del Sumo sacerdote. Esta burla de Jesús se deja para el juicio frente a Pilatos (19:1-3). Del juicio en casa del Sumo sacerdote pasan a Jesús al palacio del gobernador Pilatos. Solo Juan menciona que los sacerdotes no entraron al palacio de Pilatos (pretorio) por temor a contaminarse ritualmente porque era el día en que se sacrificaba la pascua. Los sacerdotes presentan sus cargos contra Jesús fuera del pretorio.

10. Solo en Juan, Pilatos trata de desligarse del juicio de Jesús como un asunto que debe ser tratado conforme a la ley judía. Esto sucede en tres ocasiones en el relato (18:31; 19:6; 19:14).

11. El diálogo entre Jesús y Pilatos es mucho más detallado. La pregunta medular es si Jesús es el rey de los judíos. Solo en Juan Jesús responde con la afirmación de que su reino no era de este mundo. También es solo en Juan que Jesús responde a Pilatos con el tema de la verdad, que es un tema juanino. La respuesta de Pilatos es declarar a Jesús inocente.

12. Solo en Juan, Pilatos presenta a Jesús como “el hombre” (19:5) frente a la multitud. Posiblemente el contexto de esta presentación es la necesidad del evangelista de afirmar la plena humanidad de Jesús en contraposición a la teología de los docetas que negaban su humanidad (I Jn 4:1-3).

13. Solo en Juan, hay una conspiración de los sacerdotes contra Pilatos en que lo intimidan denunciando a Jesús como un subversivo antirromano. Si Pilatos indulta a Jesús, alegan los sacerdotes, no es amigo de César, porque “todo el que se hace rey, a César se opone” (19:12).

14. Solo en Juan, Jesús se muestra en pleno juicio de ejecución como el soberano y le indica a Pilatos que no tendría ningún poder contra él si no le hubiera sido dado de arriba, esto es, de Dios.

15. Solo Juan informa que la crucifixión de Jesús es en paralelo con la preparación de la Pascua. Este tema es introducido al comienzo del evangelio en el discurso de Juan el Bautista sobre el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1:29,36).

16. Solo Juan pone en boca de los jefes de los sacerdotes que no tienen más rey que César.

17. En Juan Jesús toma la cruz solo y la lleva hasta el lugar de la crucifixión.

18. Solo en Juan se describe el título sobre la cruz como una orden de Pilatos y se dice que fue escrito en hebreo, latín y griego. La crucifixión es un evento cósmico. Con los tres idiomas del título se está informando lo sucedido con Jesús, aunque de manera irónica, a toda la humanidad entonces conocida, en la cuenca del Mediterráneo y hasta el imperio persa. La idea es que la muerte de Jesús no es sólo un evento que sucede en Judea, sino que tiene implicaciones para toda la humanidad.

19. Solo Juan cuenta que la túnica de Jesús era “sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.” La ropa interior de Jesús es, pues, similar a la del Jefe de los sacerdotes, porque la ropa interior del sacerdote debía ser de una sola pieza. Quizás Juan esté comparando de forma irónica a Jesús con el Jefe de los sacerdotes y sugiriendo la naturaleza sacerdotal de Jesús. En buena teología reformada, Jesús no solo es rey, sino que también es sacerdote.

20. Solo Juan tiene el diálogo entre Jesús, la madre y el discípulo amado. No debemos olvidar que en el relato juanino, los hermanos físicos de Jesús no creían en él (Jn 7:5). Así que en Juan, Jesús tiene que cumplir con el deber de encargarle a alguien el cuidado de su madre ahora que él no va a estar. La tradición católica y la protestante marchan por caminos distintos en este asunto. Para la tradición católica, la madre no tiene más hijos, por la doctrina de la virginidad perpetua de la madre. De hecho, tratan de probar con este pasaje que la madre no tenía más hijos, porque si no, no tendría sentido dejarla en casa del Discípulo Amado. La tradición protestante, por otra parte asume que la madre tenía más hijos (Jn 2:12; 7:3-5), pero como la familia de Jesús no creía en él (Jn 7:5), esto podría explicar por qué Jesús tiene que dejar su madre con el Discípulo Amado. Pero podría haber otra explicación y es la de que la pobreza de la familia del Señor requería que un discípulo con una casa recogiera a la madre. Entonces el dicho en la cruz presenta a la comunidad ideal como una comunidad aferrada a las viudas, los huérfanos y los empobrecidos, no solo en el discurso, sino también en la práctica.

21. Solo Juan tiene el dicho de la sed de Jesús en la cruz. El tema del agua y el Espíritu como dos conceptos que se acompañan literariamente es un tema juanino.  De hecho, forman un tropo conocido como endíadis, que plantea que un concepto explica al otro y viceversa. De ahí que los dos conceptos juntos—agua y espíritu—expliquen la realidad de la presencia de lo sagrado. El que ha convertido el agua en vino, quien le ha prometido a la mujer samaritana el agua que salta para la vida eterna (Jn 4:14), ahora tiene sed. Es una imagen de la historia de la pasión como ironía. Ironía porque a primera vista Jesús tiene sed, pero los y las lectoras saben que Jesús es el que da el agua sagrada del Espíritu. En efecto, Jesús promete que “de su interior brotarán ríos de agua viva” (Jn 7:38) para calmar la sed de quienes crean en él. No olvidemos que en una ironía, el significado literal difiere del significado profundo. Aunque ahora, en la hora de la pasión, Jesús tiene sed, es no obstante quien verdaderamente puede dar el agua del Espíritu.

22. Sólo Juan tiene esta tercera palabra desde la cruz: “¡Consumado es!” Este tema del cumplimiento se menciona por primera vez en el relato de las bodas de Caná (2:4) y luego en la visita de los griegos a Jesús (12:20-23). La muerte en la cruz es el cumplimiento, la forma en que Jesús lleva a su culmen el propósito divino.

23. Solo Juan incluye el relato de la apertura del costado de Jesús con la lanza y la emisión de sangre y agua. La idea es que el que tiene sed, con su muerte en la cruz, puede dar el agua que sacia la necesidad de la presencia de Dios. El tema de la sangre remite al lenguaje sacrificial introducido con el tema del Cordero de Dios. El agua y la sangre subrayan también la plena humanidad del verbo que es Dios. Esta escena concluye con dos citas de la Biblia hebrea: el de la necesidad de que los corderos no tuvieran hueso quebrado (Ex 12:46) y la tradición del profeta Zacarías (Zac 12:10) que menciona el imaginario del Mesías sufriente y traspasado.

24. El relato concluye con la petición del cadáver de Jesús para darle un entierro honorable por José de Arimatea y Nicodemo (véase 3:1-15; 7:50-52). Con esto vemos cómo el personaje de Nicodemo ha ido madurando en su fe a través del evangelio.

Como podemos observar, la escuela juanina tomó la fuente “Historia de la Pasión” y la interpretó desde su perspectiva, con su teología, y le añadió una riqueza que nos sigue impactando después de tantos siglos. Ahora hace falta que hoy nosotros y nosotras, en imitación de la escuela juanina, volvamos a interpretar la historia de la Pasión conforme a nuestra audiencia y le presentemos la cruz y su potencial para nuestro tiempo.   

Bibliografía Selecta

Abrams, M.H. “Irony,”134-138 en A Glossary of Literary Terms. Forth Worth: Harcourt Brace College Publishers, 1999.

Beasley-Murray, G.R. John. Word Biblical Commentary. Nashville, Tenn.: Thomas Nelson Publishers, 1999.  

Benoit, P. et. al. Sinopsis de los Cuatro Evangelios. Vol I. Bilbao: Desclée de Brouwer, 1987.

Brown, R. El Evangelio según Juan. Vol II. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1978.

Brown, R. La Muerte del Mesías. Vol II. Pamplona: Verbo Divino, 2006.  

Guijarro, Santiago. Los Cuatro Evangelios. Madrid: Sígueme, 2010.

Haenchen, E. John: A Commentary on the Gospel of John. Vol II. Philadelphia: Fortress Press, 1984.

Marguerat, D. ed. Introducción al Nuevo Testamento. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2006.

Marguerat, Daniel y Bourquín, Y. Cómo Leer los Relatos Bíblicos: Iniciación al Análisis Narrativo. Santander: Sal Terrae, 2000.

Moloney, F. J. El Evangelio según Juan. Pamplona: Verbo Divino, 2005.   

 

[1] Santiago Guijarro, Los Cuatro Evangelios (Madrid: Sígueme, 2010), 171-180.