< March 20, 2016 >

Comentario del San Lucas 22:14-23:56

 

La lectura de Lucas 22:14-23:56 es la versión de este evangelio de los eventos de la historia de la pasión.

[¿Buscas un comentario sobre Lucas 19:28-40? Fíjate en el comentario para el Domingo de Ramos de Ediberto López Rodríguez.]

El orden y los cambios que Lucas le hace al relato básico de Marcos nos permiten tener un vistazo de la pastoral y teología de Lucas. Veamos.

Género literario

La historia de la pasión en Lucas es una de las formas de la humillación y vindicación de un justo. Podemos ver este tipo de relatos en la novela de José en Génesis (Gn 37-50), los relatos de Daniel (Dn 1-6), el Siervo del Señor (Is 52-53), el lamento de un mártir (Salmo 22), y en los relatos de la muerte del anciano Eleazar en 4 Macabeos 6, y la muerte de la madre y sus siete hijos en 2 Macabeos 7. En todos estos relatos hay una estructura similar. Una persona inocente y justa es acusada falsamente, por lo cual es humillada hasta el punto de la muerte o cercano a la muerte. Dios sale a favor de la persona, la cual es vindicada y adquiere mayor honor del que tenía originalmente. El honor es el valor que una persona tiene ante los demás. La muerte de un inocente que es justo es vista como una vergüenza para los que detentan el poder. Lucas presenta el asunto desde una perspectiva diferente. Jesús se comporta todo el tiempo como una persona justa y honorable y, aunque es avergonzado por la elite judía, para Dios, Jesús tiene gran honor. El relato incluye al final el sepulcro vacío y la resurrección justamente para que los lectores y las lectoras puedan reconocer el honor que Dios le confiere a Jesús por su muerte fiel.  

El contexto vital original de la historia de la pasión era el de las comunidades más cercanas a Jerusalén que recordaban la muerte de Jesús como mártir y su significado para las personas creyentes. Lucas tiene un nuevo contexto sociológico y utiliza el relato para arreglar la imagen de Pedro y los discípulos y dirimir asuntos como la no peligrosidad del cristianismo para el imperio romano, el retraso del fin, la misión de la iglesia y el significado de la mesa del Señor.

Fuentes, Redacciones y Análisis Composicional del Relato

Una mirada al relato nos muestra que Lucas ha utilizado al evangelio de Marcos  como su fuente principal (Mc 14:17ss), pero le ha hechos cambios significativos y ha agregado sus propios materiales. Lucas se muestra como un teólogo pastoral con un mensaje propio que quiere comunicar a su audiencia.

Lucas ha enmarcado el relato en un tiempo especial: “Cuando era la hora” (22:14). El evangelista trabaja el tema de la hora junto con otro concepto, el hoy salvífico.

Otro cambio que Lucas le hace a Marcos es que interpreta la cena como un banquete entre Jesús y “con él los apóstoles” (22:14).   

Lucas intercala un pequeño discurso sobre el significado de la cena entre Jesús y los apóstoles (22:15-16) en el que se aclara que la cena es una Pascua judía: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que padezca!” Lucas añade que esta cena es una metáfora de lo que se ha de cumplir en el Reino de Dios e indica que Jesús no volverá a beber de la copa hasta que venga el reino de Dios. Con esto Lucas ha convertido la Cena del Señor en un banquete con perspectiva escatológica. La cena apunta al reinado de Dios en el mundo. Es un banquete que hay que leer en consonancia con los demás banquetes en Lucas, como una señal del reino de Dios que se anticipa en el ministerio de Jesús (5:29-32; 7:36-50; 9:10-17; 14.1ss). Sólo leyéndolo en consonancia con esos otros banquetes podremos comprender que la Cena es gracia, perdón, abundancia de bienes para las personas necesitadas, discipulado y denuncia profética. El reino de Dios pondrá en efecto las perspectivas de todos los banquetes que Jesús celebró y que recordamos en la Cena del Señor.

Mientras que en Marcos Jesús les da a sus discípulos a beber de la copa diciendo “esto es mi sangre” (Mc 14:24), Lucas cambia el significado de la copa a “esta copa es el nuevo pacto en mi sangre.” Posiblemente para Lucas no fuera aceptable, ni siquiera de forma metafórica, que se apuntara directamente a la sangre de Cristo. Téngase en cuenta que en Hechos se prohíbe el consumo de sangre (Hch 15.29). Al hacerle decir a Jesús que la copa es el nuevo “pacto” en su sangre, Lucas pone a la Cena en la tradición de los pactos de Dios con su pueblo narrados en la Biblia hebrea. Cabe aclarar además que en 1 Co 11:25 Pablo usa el mismo lenguaje, lo que muestra que Lucas y Pablo habrían bebido de una tradición común sobre la Cena del Señor.

Lucas, al igual que Pablo (1 Co 11:23ss), le hace decir a Jesús que coman el pan en su memoria. “En memoria de mí” es la traducción del concepto griego anamnesis, que implica que en el banquete de la Cena del Señor de alguna manera la comunidad que celebra vuelve a la mesa del Señor, o lo contrario, que traemos el evento salvífico al presente. Este es el fundamento para la confesión de la presencia real de Cristo en la Cena del Señor.

Lucas traslada la discusión sobre el poder entre los discípulos (Mc 10:42ss) a la historia de la pasión y la ubica luego del anuncio de la traición de Judas (22:24-27) y antes de la promesa escatológica traída del documento conocido como Q, que es una fuente que Lucas comparte con Mateo (22:28-30; véase Mt 19:28). Con este cambio Lucas está planteando que la lucha por el poder y la grandeza es una forma de traicionar a Jesús igual a la de Judas. En una típica expresión de teología lucana, las promesas de honor y poder no se niegan absolutamente, sino que se posponen para los fieles en la mesa escatológica. Sólo escatológicamente los fieles comerán y beberán en la mesa del Reino y se sentarán “en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Lucas disminuye el escándalo que suponen las negaciones de los discípulos y de Pedro cuando le hace decir a Jesús que el evento se debe a que “Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (22:31). Más aún, Jesús ha rogado por Simón para que confirme a sus hermanos luego de la prueba. Así Lucas explica teológicamente la negación de Pedro y los discípulos, nos anticipa su rehabilitación y allana el camino para el gran rol que Pedro tendrá en el libro de Hechos (Hch 1-7, 10-12, 15).

La escena en el Getsemaní de Lucas tiene diferencias significativas con Marcos. Lucas elimina la referencia a los tres discípulos principales que se hace en Marcos (Mc 14:33). En el relato de Lucas están presentes todos los discípulos. Lucas es el único evangelista que añade que en la agonía de Jesús apareció un ángel para fortalecerlo (22:43). Ya en los relatos del nacimiento Lucas había utilizado ángeles para comunicar el mensaje, y los ángeles volverán a aparecer en el libro de Hechos (Hch 5:19; 8:26). El relato de la agonía de Jesús se convierte en Lucas en un lugar de la presencia confortadora de Dios para Jesús y también para la audiencia que sufre con Jesús.

El relato del arresto de Jesús tiene cierta ambigüedad. Jesús les ordena a los discípulos que vendan sus bienes y compren una espada (22:36). Pero cuando los discípulos utilizan el arma y le cortan la oreja al esclavo del Sumo sacerdote, Jesús les prohíbe la violencia (22:50-51). Con esto Lucas quiere decirles a su audiencia, y muy posiblemente a las autoridades romanas, que el cristianismo no es un movimiento violento; no hay que temer al cristianismo, sino al contrario, tratarlo como religión lícita. Esto cuadra con la idea de que el cristianismo se iba a instaurar en la historia dado que la venida del Señor se pospone por razón de la misión (Hch 1:6-8).

En su relato del arresto, Lucas añade un detalle que no aparece en Marcos: el arresto de Jesús es porque ha llegado la hora de “la potestad de las tinieblas” (22:53). No olvidemos que en el relato de las tentaciones de Lucas, el diablo “se apartó de él [de Jesús] por un tiempo” (Lc 4:13), justamente el tiempo del ministerio de Jesús, que es un tiempo sin el diablo. La historia de la pasión vuelve a traer a la escena al poder del mal y la tentación a Jesús. Nótese que Lucas señala que “potestad de las tinieblas” es también la hora de los sacerdotes del templo, relacionando así al sacerdocio con los poderes diabólicos de las tinieblas.

Las negaciones de Pedro tienen un elemento único de Lucas: “Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor” (22:61). Esto hace que la escena de las negaciones de Pedro sea más intensa que en Marcos, Mateo o Juan, que sólo adjudican la introspección de Pedro al canto del gallo. La mirada del Jesús fiel a al Simón Pedro infiel crea un impacto en los lectores y las lectoras y les hace ver la intensidad del fracaso de Pedro.

El relato de las vistas judiciales[1] ante el Sanedrín (Concilio) y Pilato en Lucas tiene una mayor intensidad cristológica. Al igual que en Marcos, la pregunta es sobre si Jesús es el Mesías, pero Lucas elimina la referencia que se hace en Marcos a la venida del Mesías en las nubes del cielo (Mc 14:62), porque es un tema que dejará para Hechos 1 cuando hable del retraso del fin de los tiempos que da paso al tiempo de la misión de la iglesia (Hch 1:6-8). Lucas mezcla los títulos Cristo, Hijo de Hombre e Hijo de Dios en la vista ante el Sanedrín (22:66-71), dando a entender que los tres son sinónimos teológicos que explican quién es Jesús para la comunidad de fe.

En la vista ante Pilato, Lucas presenta los cargos del Sanedrín contra Jesús: prohibir el pago de tributos y ser un pretendiente real, lo que equivalía a ser un subversivo político (23:2). Lucas, siguiendo en este caso a Marcos, señala que Pilato exoneró a Jesús de los cargos (23:4). El relato concluye con nuevos cargos por el Sanedrín sobre Jesús como un alborotador del pueblo desde Galilea y por toda Judea. Así termina esta parte del relato. Mientras que para Pilato Jesús es inocente, para el Sanedrín es culpable. Cada lector o lectora tendrá que leer el relato y llegar a sus propias conclusiones. Para Lucas, el relato es la ejecución de un inocente por la elite judía, en colaboración con los poderes romanos.      

23:6-12 es un material único de Lucas. Es el relato del juicio de Jesús ante Herodes Antipas y contiene algunos puntos fundamentales para la teología de Lucas. Un primer elemento es que también Antipas lo encuentra inocente. Un segundo elemento es que comienza el proceso de la humillación de Jesús con la participación de la soldadesca. Lo visten con ropas espléndidas para burlarse de él. La ironía[2] es que no saben que las ropas con que lo visten indican lo que es correcto, la naturaleza real de Jesús. Un punto final en esta sección es que Pilato y Herodes se reconcilian. Es una nueva ironía. Aunque los adversarios de Jesús quieren humillar a Jesús, la realidad es que Jesús es el verdadero rey, y el reconciliador de los seres humanos. Así, incluso dos adversarios políticos como Pilato y Herodes Antipas son reconciliados con la presencia y mediación de Jesús.

23:13-25 es el relato en que se condena a Jesús, a pesar de conocerse su inocencia. Pilato alega que tanto él como Herodes Antipas han encontrado inocente a Jesús. Lo irónico es que los jefes del pueblo piden que Jesús sea ejecutado y que un rebelde, Barrabás, sea liberado. Todos los lectores y las lectoras saben que es una gran injusticia. Pilato, por tercera vez señala la inocencia de Jesús, en consonancia con el género literario de la humillación de un justo inocente, pero ante la petición de los líderes del pueblo, Pilatos sucumbe. Lucas trata de dejar en claro que Jesús es ejecutado siendo inocente de los cargos de ser un insubordinado ante el imperio romano, pero a su vez apunta hacia el hecho de que los cristianos serían considerados como peligrosos y subversivos por ser seguidores de un crucificado. Efectivamente quince años después de Lucas, Plinio estaría ejecutando cristianos por considerarlos partidarios de una superstición peligrosa.

23:26-32 es la versión de Lucas del camino al Calvario. Lucas añade el detalle de la multitud del pueblo que acompaña a Jesús al Calvario y las mujeres que se golpean el pecho y se lamentan por Jesús. Lucas, además, añade el dicho sobre la destrucción de Jerusalén: “Entonces comenzarán a decir a los montes: ‘Caed sobre nosotros,’ y a los collados: ‘Cubridnos.’” Esto es una referencia a la destrucción de Jerusalén en el año 70 DC que ya conocía la comunidad de Lucas.

23:33-38 es el relato de la crucifixión. Las palabras desde la cruz son únicas de Lucas. Lucas pone como primera palabra, contraria a la palabra de Marcos, que citaba el Salmo 22:1 (véase Mc 15:34), el dicho: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Con este dicho, la cruz se convierte en un lugar de perdón aún para quienes ejecutan a Jesús, tema que será retomado en el libro de Hechos (3:17).

Lo que sigue es el relato de los dos ladrones (23:39-43). Solo Lucas presenta a los ladrones divididos en cuanto a la ejecución de Jesús. De ahí que uno de los ladrones se solidarice con Jesús y se oponga a la burla del otro ladrón. Es en ese contexto que uno de los ladrones—llamado por la tradición el buen ladrón—reconoce que Jesús es rey y le pide que se acuerde de él cuando venga en su reino. Aquí es donde Jesús le dice el segundo dicho en la cruz que es único de la teología lucana: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.” La traducción no puede ser: “te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso,” porque el adverbio de tiempo es un modificador del verbo principal “estarás conmigo.” El adverbio contesta la pregunta de cuándo estaría en el paraíso. La respuesta es que en la cruz el presente se hace salvífico. Lucas añade al cristianismo la idea de un presente salvífico e inaugurado (al que ya me referí antes), distinto a la escatología apocalíptica, que pensaba que la salvación era inminente pero futura. Para Lucas, la salvación tiene un hoy en la cruz.

23:44-49 presenta la escena de la muerte de Jesús. Lucas añade una explicación al detalle de las tinieblas desde el medio día: “El sol se oscureció.” En lugar de citar el Salmo 22:1, como Marcos, Lucas cita palabras del Salmo 31:5: “En tus manos encomiendo mi espíritu.” Lucas elimina todo lo referente a Elías, porque para este evangelista Jesús es el nuevo Elías, por lo que este no puede venir como alguien distinto a Jesús (Lc 1:17; 7:11-17; 9:54). El dicho del centurión también es cambiado. En lugar de decir, como en Mc 15:39: “¡Verdaderamente este hombre era hijo de Dios!,” dice: “Verdaderamente este hombre era justo,” lo que constituye el motivo de la muerte de Jesús en Lucas. Lucas repite el motivo ya mencionado en v. 27 de la gente que había acompañado a Jesús desde Galilea y que se golpeaba el pecho.

23:50-56 nos introducen a José de Arimatea, un hombre bueno y justo que no había asentido al voto del Sanedrín para la ejecución de Jesús. Lucas termina el relato con un marcador temporal: “Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado.”  

Bibliografía selecta

Abrams, M. H. A Glossary of Literary Terms. Forth Worth: Harcourt Brace College Publishers, 1999.

Benoit, P. et al. Sinopsis de los Cuatro Evangelios. Vol I. Bilbao: Desclée de Brouwer, 1987.

Bovon, F. El Evangelio según san Lucas. Vol III. Madrid: Sígueme, 1995. 

Fitzmayer, J. El Evangelio según Lucas. Vol. III. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1986.

Guijarro, Santiago.  Los Cuatro Evangelios.  Madrid: Sígueme, 2010.

Marguerat, D. ed. Introducción al Nuevo Testamento. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2006.

Marguerat, Daniel y Bourquín, Y. Cómo Leer los Relatos Bíblicos: Iniciación al Análisis Narrativo.  Santander: Sal Terrae, 2000.

Talbert, C. Reading Luke. Macon: Smyth & Helwys Publishing, 2002.

Tannehill, R. C. ANTC Luke. Nashville: Abingdon, 1996.

 

[1] Las llamamos vistas porque un grupo con poder político puede hacer comparecer a una persona con menor poder y tomar la decisión de condenarlo a muerte, Además, en la vista, se presentan los cargos, se discute la acusación, y el acusado puede hacer su propia defensa. Así que son relatos de raigambre legal en el mundo judío y grecorromano.

[2] Una ironía es un tropo literario en el cual el significado de lo que se dice difiere de la realidad expresada.