< February 17, 2013 >

Comentario del San Lucas 4:1-13

 
Lucas en el texto para este domingo y los otros evangelios sinópticos (Mc 1:12-13 y Mt 4:1-11) nos ofrecen el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto después de su bautismo realizado por Juan el Bautista.

En el evangelio de Juan lo encontramos en 6:15.26-34 y 7:1-4, con la diferencia de que la figura de Satanás no es autónoma.

En Lucas las tentaciones de Jesús en el desierto marcan el inicio del ministerio de Jesús en Galilea, por lo que las distintas estructuras propuestas para el evangelio según Lucas, sitúan nuestro texto en lo que llaman preparación del ministerio de Jesús, como parte de una unidad literaria que se extiende del 3:1 al 4:13.

En el relato de Lucas las tentaciones tienen un orden diferente en relación a Mateo, y la última tentación está relacionada a Jerusalén, en el pináculo/alero del templo. Las tres tentaciones están relacionadas con la realidad del contexto de Jesús. Podríamos hablar de una cierta jerarquía de las mismas en la propuesta de Lucas. Todo comienza con el hambre, implicando un poder sobre la naturaleza (abajo/terrestre), para transformar la piedra en pan. Un nivel jerárquico en el medio, el poder político sobre los reinos del mundo, llevándolo a un alto monte, a cambio de la idolatría. La última en Jerusalén, llevándolo al pináculo/alero del templo, desafiándolo a que se tire porque los ángeles lo protegerían. Así llegamos a la cima de la jerarquía de las tentaciones, al poder sobre la vida y la muerte.

Comentario

vv.1-2 Jesús lleno del Espíritu Santo sale del Jordán para ir al desierto. Se nos especifica que además del espacio, el tiempo es 40 días, durante los cuales el diablo (diabolos) lo pone a prueba. No ha comido y al final del tiempo tiene hambre. El inicio del relato resalta dos cosas: 1) la importancia del Espíritu Santo que va a manifestar Lucas en su obra, incluyendo Hechos de los Apóstoles; y 2) los desplazamientos a nivel simbólico tienen mucha fuerza, del Jordán al desierto (eremo).1 El desierto, con su significación compleja, nos remite al Antiguo Testamento.

vv.3-4 El hambre va a determinar la primera tentación, y sugiere que pudo haber sido cuando ya estaban avanzados los días de ayuno de Jesús. Si eres hijo de Dios, dice el diablo, di a esta piedra que se haga pan. Se utiliza el sustantivo “piedra” en singular a diferencia de Mateo, que usa el sustantivo en plural. La respuesta de Jesús evoca Dt 8:3, y nos hace pensar en el ejercicio del poder humano que es capaz de transformar/alterar la naturaleza, disponiendo de ella a su antojo. La respuesta de Jesús no invalida la necesidad del alimento para responder a la necesidad fundamental humana, sino que hace crecer su significado, lo amplía.

vv.5-8 Luego lo llevó el diablo a un alto monte (anagagon), o sea que nuevamente se cambia de escenario, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra (oikumene), término acorde con la ideología imperial romana. En realidad Lucas en el original no menciona la palabra “monte”, pero la intención es clara de contemplar los reinos desde lo alto. Hacer patente el poder político, social y económico a cambio de la idolatría al diablo. La respuesta de Jesús invierte los papeles de quién tiene la autoridad y quién debe ser adorado, Al Señor tu Dios adorarás, y solo a él servirás (v.8).

vv.9-12 Entonces lo llevó a Jerusalén, o sea que se realiza un nuevo desplazamiento hacia otra altura. Isabel Gómez Acebo, biblista española, menciona en su comentario sobre el evangelio según Lucas2 que según Josefo, dicho alero estaba tan cortado a pico, que producía vértigos a las personas que subían a él y se asomaban hacia abajo. El diablo hace uso del Salmo 91:11-12 donde se asegura el cuidado y protección de Dios. Llama la atención que el diablo diga: En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra (v.11). La primera prueba sugiere convertir la piedra en pan, y en la última prueba la piedra puede ser causa de tropiezo o muerte. El Comentario Bíblico Latinoamericano del Nuevo Testamento3 señala que el pináculo/alero desde el que el diablo tienta a Jesús para que se tire hacia la explanada del templo, era, según la literatura rabínica, el lugar donde aparecería el Mesías. En su respuesta Jesús cita Dt 6:16, recordando también a Ex17:2.

v.13 El diablo, al agotar sus pruebas, se aparta de él por un tiempo (kairon). Es importante notar cómo Lucas hace uso de los tiempos para encuadrar su relato, y de allí la importancia de usar kairon, que también significa “tiempo de Dios.” El acusador volverá en el relato de la pasión (22, 3.53), pero la victoria del Cristo es ya definitiva.

Pistas hermenéuticas para la predicación

El poder sobre otros versus el poder del servicio. Como seres humanos vivimos tensiones entre nuestras necesidades y nuestras responsabilidades con los demás, con nosotros/as mismos/as, con Dios y lo que nos rodea. Esta tensión debe ser asumida con la conciencia de que de alguna forma todos tenemos poder. Muchas veces ese poder lo usamos para alterar lo que nos circunda; algunas veces será inevitable y en otras ocasiones es premeditado. ¿Cómo entendemos las necesidades desde nuestra realidad? ¿Es que estas se convierten en la medida de todas las cosas, y las ubicamos en lugares donde el sentido de la vida se pierde, para dar lugar al sin sentido? El poder desmedido sobre otros, sobre las cosas, aún sobre los principios éticos más elementales nos pone en situación de servidumbre. Una servidumbre que resulta tan sutil a veces que ni podemos percibirla. ¿A quién o a qué servimos?

Nuestro recorrido existencial como espacio y tiempo de transformación. Nuestro texto de estudio no sólo nos presenta un recorrido espacial, sino también existencial: de una sustentación por el pan, a la destrucción de la vida, la muerte. ¿No representará la tercera invitación del diablo, una forma de eludir la muerte? Lo que es claro es que las pruebas a Jesús muestran la vulnerabilidad de la vida en su sentido más amplio. La humanidad de Jesús nos desafía a recorrer espacial y existencialmente nuestra fragilidad y nuestras fortalezas. Jesús decide no escapar a la muerte, ni a su condición humana. Está claro que su poder es el del servicio, de la palabra liberadora y crítica, de mostrar que otro estilo de vida es posible para aquellos que han sido expulsados de la sociedad. Por eso comparte el hambre con ellos, pero también el pan, en esa perspectiva escatológica del banquete al que constantemente somos llamados hoy en día.

Después del desierto Jesús vuelve a Galilea, Lucas nos recuerda que lo hace por la fuerza del Espíritu, enseñando en las sinagogas (Lc 4:14-44). Esta presencia del Espíritu del Señor le hace proclamar su misión o programa en Lc 4:16-22.



1 Para los israelitas el desierto es de gran importancia, a tal punto que en el hebreo se utilizan cuatro vocablos para nombrarlo: midbar, horbah, arabah, jeshimon.

 2 Lucas (Estella: Verbo Divino, 2008).

3 Estella: Verbo Divino, 2003.