< March 25, 2012 >

Comentario del San Juan 12:20-33

 

En la lectura del Evangelio de la semana pasada (Juan 3:14-21), Jesús declara que será "levantado," dando entender que los discípulos pueden esperar su muerte en una cruz alzada para la salvación de la humanidad.

Aquí en Juan 12, Jesús afirma que el momento de su "levantamiento" ha llegado (12:23, 32). Luego de su entrada a Jerusalén, que en Juan viene inmediatamente antes de este pasaje (12:12-19), Jesús declara la meta de su visita a la capital del pueblo judío: "Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado" (12:23). En Juan, la "glorificación" de Jesús incluye su muerte, resurrección y ascensión, hechos que cambian el giro de la historia humana y su relación con Dios.

Griegos y El Cumplimiento del Tiempo de Jesús: 12:20-23

Lo interesante es el contexto inmediato de esta declaración de Jesús sobre lo que le espera en Jerusalén. "Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta" que querían "ver a Jesús" (12:20-21). ¿Quiénes eran estos "griegos"? Como era la fiesta de la pascua judía, algunos piensan que eran judíos griegos de fuera de la región que habían oído de Jesús y querían conocerle. Otros piensan que al usar el término en griego "Hellenes" en vez de "Hellenistai" (helenistas), el autor indica que eran "griegos" no judíos en vez de "judíos helenistas" (vea por ejemplo Hechos 6:1, 9:29, 11:20). Puede que fueran griegos piadosos interesados en el judaísmo y en sus fiestas religiosas, y también en líderes importantes, como Jesús de Nazaret. Hay dos indicaciones de que esta puede ser la solución a la identidad de estos "griegos." Primero, ellos van donde Felipe, que junto con Andrés, el otro discípulo aquí mencionado, tenía un  nombre griego, aunque no hay duda de que los dos eran judíos. Ellos venían de una parte de Galilea -- Betsaida -- donde habían muchos judíos que hablaban griego (vea 1:43-44). Por ende los griegos que buscan conocer a Jesús se acercan a un discípulo que habla su idioma y que puede ayudarlos en el acercamiento a Jesús.

Segundo, la repuesta de Jesús a ese acercamiento, por el cual Felipe y Andrés, que están entre los primeros judíos que se convierten en discípulos de Jesús (1:35-51), sirven como intermediarios, demuestra que el impacto de su muerte y resurrección será mundial, y que no sólo afectará a Israel: "Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado" (12:23). El texto no indica en qué terminaron los griegos, si Jesús habló con ellos o no, pero el acercamiento de ellos comienza la última fase del ministerio de Jesús -- su último tiempo de enseñanza con sus discípulos (capítulos 13-17) y su arresto, juicio, muerte y resurrección (capítulos 18-20). Esta "glorificación" hará disponible la salvación para toda la humanidad -- judío y griego ("gentil" -- el "no judío").

Sacrificio y Servicio: 12:24-26

Las siguientes tres declaraciones de parte de Jesús (vv. 24-26) sirven para aclarar el significado e impacto de la "glorificación de Jesús."  Primero Juan ofrece una parábola sobre un grano de trigo que aunque muere cuando cae, produce un fruto abundante que no sería posible si el grano quedara vivo pero solo (v. 24).  La muerte de Jesús, su "caída," produce, con el tiempo, una comunidad de fe en servicio a Dios. De la misma manera, la próxima declaración (v. 25) sobre no amar nuestras vidas terrenales tanto que no estemos dispuestos a sufrir ("morir") para alcanzar vida eterna para nosotros y otros, tal como hizo Jesús, tiene paralelos significativos en los evangelios sinópticos (Marcos 8:35; Mateo 10:39, 16:25; y Lucas 9:24, 17:33). Fue una enseñanza enfatizada bastante por Jesús. Por último, el v. 26 suena muy similar a los dichos sinópticos sobre tomar nuestra "cruz" y seguir a Jesús (vea Mat. 16:24, Marcos 8:34, Lucas 9:23). Aquí en Juan el enfoque es sobre el servicio a Jesús y el honor que Dios da al fiel seguidor de Jesús por este servicio. En resumen de cuentas, con estos tres versículos, Jesús no sólo afirma que el tiempo para su sacrificio a favor de la humanidad se ha cumplido, sino que también invita a sus seguidores a estar disponibles para similar servicio sacrificial más adelante cuando él no esté. 

Ansiedad y Anuncio: 12:27-33

Así como en los evangelios sinópticos Jesús tuvo una experiencia de agonía en Getsemaní, donde le pide a Dios: "Aparta de mí esta copa" (Marcos 14:36; Mateo 26:39; Lucas 22:42), aquí en Juan Jesús se pregunta: "¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora?" (12:27b). Sin embargo, de igual manera que en los sinópticos, donde Jesús afirma que hará la voluntad de Dios, también aquí Jesús responde su propia pregunta con: "Pero para esto he llegado a esta hora" (v.27c).  Por lo tanto le ora a Dios, con términos juaninos, "Padre, glorifica tu nombre" (v.28a). Y Dios le contesta con una voz que suena como la voz sinóptica de los escenarios del bautismo de Jesús. Sin embargo, de nuevo Juan usa términos típicos de su evangelio, enfatizando la glorificación de Jesús, en este caso tanto durante su ministerio, que termina con este pasaje del anuncio de su muerte, como en los procedimientos hacia su muerte y resurrección que pronto comenzarán: "Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez" (v.28b). La vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús, que se destacan por la fidelidad de Jesús a la voluntad divina, glorifican el nombre de Dios.

Sin embargo, las multitudes que acompañan a Jesús en estos momentos en Jerusalén no entienden lo que acaban de escuchar. Algunos piensan que fue un trueno; otros, un ángel (v.29). Sin embargo, Jesús quiere que entiendan que la voz es más para ellos que para él (v.30). El sabe lo que Dios quiere para su vida; el pueblo, por su parte, no entiende. Por eso, el fin del plan divino de salvación que Dios ha puesto en acción con el ministerio de Jesús será "juicio" para algunos (v.31a). Ciertamente para Satanás ("el príncipe de este mundo," vea 14:30, 16:11) esta transición hacia la "glorificación" de Jesús representa el fin de su control sobre el mundo ("será echado fuera," v.31b). Más bien, el "levantamiento" de Jesús sobre una cruz (tal como se explicó en Juan 3:14), atraerá personas hacia él (v. 32, tal como el grano caído mencionado en 12:24 produce fruto). Por esa razón, explica Juan en 12:33, la muerte de Jesús será de cierta índole: Jesús muere de tal forma que traerá juicio positivo para algunos y negativo para otros (como en Juan 3:17-21). Sin embargo, la oferta de salvación es universal; Jesús afirma: "a todos atraeré a mí mismo" (12:32b).

Pautas para La Predicación

1. Creo que el mensaje de un evangelio universal es clave en este pasaje. Cuando llegan los "griegos," o sea, representantes del mundo gentil, preguntando por Jesús, Jesús sabe que su momento ha llegado para preparase y anunciar con claridad su destino -- entregarse en una cruz de muerte para la salvación universal del mundo entero, entendiendo que algunos recibirán la buenas noticias y otros, no. De igual manera, nosotros hoy día proclamamos un evangelio abierto y amplio, que no todos recibirán, a pesar de que no lo escondemos ni limitamos el acceso al mismo.

2. Jesús no sólo se entrega a si mismo para la salvación de la humanidad, sino que también llama a sus seguidores y seguidoras a que de igual manera estén disponibles para un servicio sacrificial a favor de un mundo en necesidad de buenas noticias de salvación y liberación.

3. La muerte de Jesús debe interpretarse como una "glorificación" porque glorifica a Dios, trae resurrección y esperanza y no sólo muerte y desesperación, y nos invita a imitar ese mismo modelo y patrón en nuestras vidas -- un patrón de servicio sacrificial, pero no sin sus logros y recompensas, entre los que se incluyen la creación de una comunidad de fe ("fruto") y oportunidades de atraer más personas hacia esa familia de Dios, en el ahora y en el "mañana" de la "vida eterna" que Juan enfatiza tanto en su Evangelio.