< May 20, 2012 >

Comentario del San Juan 17:6-19

 

Tanto la narrativa juanina, como la línea de pensamiento que han venido desarrollando las lecciones evangélicas en el leccionario común revisado, nos ubican este domingo en una transición en la experiencia discipular de la iglesia.

La oración de Jesús por los creyentes en el capítulo 17 es la última escena del ministerio de Jesús antes de su pasión. El séptimo domingo del Tiempo Pascual es el último domingo antes de Pentecostés. Según el calendario litúrgico, Pentecostés es el preámbulo del Tiempo Ordinario, o el Tiempo de la Iglesia. Esta temporada litúrgica invita a la iglesia a ir al mundo a compartir el mensaje y las historias que hemos venido escuchando desde Adviento hasta el Tiempo Pascual, o el Tiempo después de la Resurrección. Visto de varias maneras -- teológica, litúrgica, devocional y práctica -- parece apropiado que Jesús haga una oración por aquellos/as a quienes va a enviar próximamente -- sea a sus discípulos/as a una vida fiel y fortalecida en medio de la tribulación de la pasión, o a nosotros/as, a proclamar y vivir el evangelio.

Pero el pasaje nos ofrece mucho más significado que la simple observancia de una disciplina religiosa o espiritual. Ciertamente el capítulo entero, pero la porción que nos ocupa en esta oportunidad, nos revela mandatos, promesas y razones de fortaleza y esperanza que cada creyente puede derivar para su diario vivir. Cinco aspectos de esta porción, me parece, nos pueden llevar a una más amplia apreciación del texto.

•La "gran comisión", como la hemos conocido tradicionalmente, es ir al mundo a "predicar el evangelio". También pensamos en la comisión como la expresión final del Señor (Mateo y Hechos). Juan, por otra parte, parece comisionar a sus discípulos antes de la pasión. Tanto en la labor de exégesis como en el contexto litúrgico presente, es interesante notar que, según Juan, Jesús comisiona a sus discípulos ante la amenaza pasional. Juan parecería argumentar que el ministerio de los seguidores del Cristo comenzó en la vivencia de la pasión, muerte y resurrección. En forma de oración, Jesús envía a sus discípulos/as al mundo.

•Es importante que Jesús ore por sus discípulos/as. La tradición cristiana, basada en las escrituras, afirma que el Señor intercede por nosotros/as (Romanos 8.26-27). Pero Juan nos presenta una instancia de intercesión divina explícita. Dios, encarnado, toma su tiempo durante su ministerio terrenal, para orar por aquellos/as que, más que discípulos y siervos, son sus amigos/as y hermanos/as. Parecería que Jesús no sólo responde a un sentido de misericordia divina. Más aún, Jesús muestra un compromiso solidario con aquellos/as que, desde ese momento, compartirán con él la responsabilidad de la construcción del Reino de los Cielos. Y no sólo por aquellos físicamente allegados a él, sino que, más adelante en el capítulo, podemos ver que los creyentes en la historia son incluidos en la intercesión divina.

•La porción bíblica hace tres afirmaciones interesantes que parecen describir la transformación de discípulos a apóstoles:

1) En varias ocasiones Jesús describe la identidad de sus seguidores. Primeramente Jesús describe a sus seguidores (y por relación, a nosotros/as) como dados por Dios a Jesús. La afirmación de las tradiciones reformadas de ser escogidos es expresado explícitamente en esta porción. Pero aún las tradiciones que no ponen énfasis en la predestinación, pueden utilizar esta expresión de Jesús para afirmar la intencionalidad de relación, salvación y comisión de Jesús con la humanidad.

2) También vemos el deseo de Jesús de que sus seguidores, comisionados ahora al apostolado, no sólo respondan a una responsabilidad que se espera, sino que lo hagan viviendo en el gozo de la salvación -- que se cumpla en nosotros/as el gozo del Señor. Si bien es cierto que la labor del reino del cielo en la tierra requerirá esfuerzo, aún sufrimiento, los/as llamados/as al apostolado podremos vivir con gozo. De las tradiciones teológicas judías, los/as cristianos/as afirmamos que la relación entre Dios y los seres humanos es una que, más que alegría, produce gozo.

3) Es importante también ver que Jesús ora por conocimiento y sabiduría. Jesús les enseñó sus discípulos (y a través de ellos a nosotros/as) sobre el misterio del amor, reconciliación y salvación. No sólo Jesús rinde cuenta de lo que les enseñó, sino que pide que lo que aprendieron sus discípulos lo puedan recordar, vivir y comunicar.

•Terminando la porción, Jesús habla de santificación. Distintas tradiciones cristianas tienen diversos conceptos sobre lo que significa y de cómo se manifiesta la santificación. Dado que es un tema que es evidentemente importante en este texto, cada predicador/a deberá hacer una investigación y exposición responsable de sobre lo que cada tradición entiende por santificación. Ahora, es por demás interesante detenerse -- en la exégesis y en la proclamación -- sobre lo pueda significar para nosotros/as (la iglesia) que Juan ponga en labios de Jesús la afirmación de que se santifica a sí mismo por nosotros/as para que también nosotros/as seamos santificados en la verdad. ¿Qué dice eso sobre la relación de Dios con la iglesia? ¿Qué expresa esta afirmación respecto a la identidad y ministerio de la iglesia? ¿Cómo podría definir esta afirmación la relación de la iglesia con Dios y con la sociedad?